Autor: Gregorio Del Rosario

Un día coincidí en el metro -subway, underground, tube- con el pintor hiperrealista español Antonio López. Se sentó a mi lado y no pude evitarlo. Después de presentarme y decirle que era periodista le expuse que siempre había querido saber qué era para él la realidad. Su respuesta me dejó eufórico: "lo que estamos viendo". A l@s niñ@s pequeñ@s, especialmente varones, les resulta extremadamente difícil entender las diferencias entre el sexo masculino y el sexo femenino. Los chicos, aunque hagan verdaderos esfuerzos para ponerse en el lugar de las chicas, suelen acabar claudicando, "abrumados por lo desconocido"...
Cuenta nuestro compañero Íñigo Lapetra, director de comunicación del Consejo General de Enfermería, que empezó a desengrasar su cuerpo cuando tenía treinta y tantos años y tres hijos. Se dio cuenta de que su cintura rebosaba con creces el último agujero de su cinturón, y de que la obesidad estaba ya sentada junto a él en su amado tresillo, devorando un menú rico en calorías, grasas saturadas y azúcar, mientras disfrutaba de otro aburrido partido de fútbol o de la quincuagésima temporada de una serie dramática...
Las niñas y los niños, cuando son muy pequeños y todavía no tienen la capacidad de atar todos los cabos de la realidad que nos rodea, de cómo funciona el mundo, buscan y encuentran argumentos "marcianos y maravillosos" para explicar aquellas cosas que no hemos tenido la oportunidad o la sensibilidad de contarles; por ejemplo, el origen de los billetes en efectivo que se extraen de los cajeros automáticos, cuando te espetan eso de "¡pues saca el dinero con la tarjeta, que es gratis... yo quiero el juguete!"; o la procedencia de la leche con cacao de su desayuno o merienda...
Aviones comerciales en Nueva York, mochilas-bomba en Madrid y Londres, gas sarín en Tokio, hombre-bomba en un hospital de Pakistán, munición de guerra en la Universidad de Garissa (Kenia), maletas-bomba en el aeropuerto de Bruselas, atropello masivo de turistas con un camión pesado en Niza (Francia) o masacre con fusiles de asalto kalashnikov y toma de rehenes en París... "el terrorismo es una realidad que nos afecta a todos, y podemos minimizar el doloroso número de víctimas mortales si también empleamos soldados sanitarios para combatirlo, fuerzas militares de elite que defienden y curan a los heridos en la zona cero del atentado"...