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57 entidades científicas crean una red para investigar el COVID persistente

57 entidades científicas y profesionales se unen para conformar la Red Española de Investigación en COVID Persistente (REiCOP) con el objetivo de ampliar el conocimiento que se tiene de esta enfermedad, todavía una incógnita para el sector sanitario

Foto cedida por SEMG

Después de la pandemia y de la gripalización del COVID, el mayor remanente que ha quedado es la condición persistente de esta patología, padecida por al menos un 10 % de los que han pasado la infección por SARS-CoV-2.

La fundación de la Red Española de Investigación en COVID Persistente (REiCOP) supone un antes y un después en el incremento del conocimiento de la enfermedad y la regularización de la situación actual de sus dolientes.

Compuesta por más de medio centenar de entidades científicas, entre las que destacan la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) o la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), indica como base de su institución la necesidad de regularizar la situación del COVID persistente y de profundizar en ella.

Pilar Rodríguez Ledo, responsable de investigación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y presidenta de REiCOP, habla con EFEsalud sobre la covid persistente. Porque, pese a ser conocida, todavía hay muchas incógnitas por resolver.

Así, de manera multidisciplinar y colaborativa, esta red establece una serie de líneas estratégicas basadas en la investigación, la docencia y la elaboración de procedimientos asistenciales actualizados.

Propuestas de la red de investigación sobre el COVID persistente

  • Investigación. Uno de los proyectos más ambiciosos de la organización es el desarrollo de un registro en el que se recojan no solo los factores clínicos y genéticos ligados a la enfermedad, sino que también las cifras de aquellos que la padecen. Este registro será la base sobre la que se asentará el abordaje del tratamiento, una asignatura todavía pendiente. Así, otra de las prioridades de REiCOP será el estudio de la eficacia de distintos fármacos para el tratamiento específico de la afectación.
  • Docencia. REiCOP planteará un programa de formación sobre COVID persistente dirigido a los profesionales sanitarios. Aunque todavía se están evaluando las distintas propuestas formativas, la idea ya se ha puesto sobre la mesa.
  • Elaboración de procedimientos asistenciales actualizados. Para que el conocimiento y la práctica en lo que a esta enfermedad respecta sea la idónea, la actualización de la Guía Clínica para la Atención al paciente COVID persistente es una necesidad. Adicionalmente, cabe destacar que en esta misma línea se comienza a desarrollar una aplicación móvil para el seguimiento y diagnóstico de los pacientes con COVID persistente.

Lo que se conoce y lo que no

Más allá de las propuestas de esta red de investigación recientemente formada, la visibilización de la enfermedad no debe quedar relegada a un segundo plano. Por ello, se debe redundar en lo que se conoce y destacar lo que no.

No hay registro exacto de pacientes con COVID persistente

En este sentido, la investigadora de SEMG y cabeza de la asociación, Pilar Rodríguez, enfatiza la necesidad de que exista un registro exhaustivo de contagios, persistencia de síntomas en los contagiados y factores clínicos y genéticos de quien lo padece.

“Ahora solo se hacen pruebas en situación de riesgo o mayores de 60 años, por lo que es muy difícil tener registros reales de lo que sucede”, asegura Rodríguez Ledo.

Lo único a lo que se aferran es a diferentes estudios de SEMG, que apuntan que hay un 10 % de pacientes con persistencia sintomatológica del COVID, aunque el porcentaje es variable, en función de las olas de la pandemia.

Claro que, un reciente estudio holandés revela que en realidad el porcentaje se acerca más al 15 %. Pero lo cierto es que no existen números absolutos.

¿Cuándo empieza a ser “persistente”?

En lo que a la persistencia de los síntomas respecta, la experta detalla que una vez que sobrepasa las 12 semanas de padecimiento ya se reconoce como COVID persistente.

“No significa que antes no lo fuera, sino que la sintomatología aguda de la infección se puede prolongar hasta las 3 o 4 semanas”, indica.

Ya a partir de las 12 se sabe con total certeza que la sintomatología no se corresponde con la fase aguda del SARs-COV-2, sino que es algo más.

Sintomatología más común

Según indica la experta, lo más frecuente es que el COVID persistente se de en un rango de edad intermedio, afectando, como generalidad, predominantemente a mujeres.

Los síntomas, por otra parte, son tan abundantes como poco concretos. ¿Lo más común? Muchos síntomas generales a la vez.

EFE/Paco Torrente

El listado que facilita Rodríguez Ledo es el siguiente:

  • Astenia, Cansancio, una fatiga muy acentuada
  • Déficit de atención, concentración
  • Cefalea, síntomas del área cognitiva
  • Dolores articulares, musculares, generalizado
  • Taquicardias, síncopes, bradicardia
  • Diarrea
  • Problemas del sistema respiratorio y digestivo

Con una amalgama de síntomas tan amplia, aproximaciones poco concretas de quién lo padece y cómo y con serias carencias en la atención asistencial que deriva de lo anterior, la iniciativa de esta red de investigación del COVID persistente abre un abanico de oportunidades para conocer más, responder cuestiones que todavía quedan en el aire.