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Nobel de Medicina 2022 para Svante Pääbo, el padre de la paleogenética

El Premio Nobel de Medicina 2022 ha recaído en el biólogo sueco Svante Pääbo, considerado padre de la paleogenética por sus descubrimientos sobre el genoma de homínidos extinguidos.

El biólogo sueco, Svante Pääbo, durante una entrevista con EFE en 2019 en Alicante. EFE/Morell

El ganador del Nobel de Medicina 2022 lideró el proyecto que descifró el genoma de los neandertales y de las primeras poblaciones de la prehistoria y recibió el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica en 2018.

Según ha informado la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, Pääbo ha establecido “una disciplina científica completamente nueva, la paleogenómica. Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los humanos vivos de los homínidos extintos, sus descubrimientos proporcionan la base para explorar lo que nos hace únicamente humanos”, según ha destacado el Instituto sueco.

Sus hallazgos han sido usados de forma extensiva por la comunidad científica para mejorar la comprensión sobre el ser humano y han revelado que secuencias genéticas arcaicas de homínidos extinguidos influyen en la psicología de los hombres actuales o en la respuesta inmunológica, destacó la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, institución que otorga cada año el galardón.

“Pääbo usó tecnología existente y aplicó sus propios métodos para extraer y analizar ADN antiguo, cuando se consideraba imposible poder recuperar ADN de hace 40.000 años”, dijo en rueda de prensa el presidente de la Asamblea del Karolinska, Nils-Göran Larsson.

A finales de la década de 1990, casi todo el genoma humano había sido secuenciado, lo que hizo posibles estudios sobre la relación genética entre poblaciones humanas, pero no entre los hombres actuales y especies extintas, como los neandertales, que desaparecieron hace unos 30.000 años.

Pääbo (Estocolmo, 1955), que se había doctorado en la Universidad sueca de Uppsala en 1986 con un trabajo sobre inmunología molecular, se interesó pronto por la posibilidad de aplicar la genética moderna al estudio del ADN de los neandertales.

Un investigador de la evolución humana

Svante Pääbo (Estocolmo, 1955) es director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemani) y está considerado como uno de los fundadores de la paleogenética, disciplina con la que ha demostrado que los humanos tenemos entre un 1 y un 4 por ciento de material genético procedente de otras especies.

Fue el primer científico en demostrar que los humanos modernos se cruzaron y mezclaron con los neandertales.

Antes de recoger en Premio Princesa de Asturias en 2018 dijo en rueda de prensa que estaba convencido de que será imposible secuenciar el genoma de australopithecus, dinosaurios o seres que vivieron hace millones de años, y que tampoco será posible recrear especies extintas a partir de fósiles.

“Nunca recrearemos especies completas porque es muy difícil realizar la ingeniería con las células madres para conseguirlo”, ha afirmado hoy este conocido genetista al que, sin embargo, le gustaría equivocarse una vez más.

El Nobel de Medicina de 2021 fue para los estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian por descubrir los receptores de la temperatura y el tacto, revelando cómo los estímulos se trasladan al sistema nervioso, lo que ha permitido desarrollar tratamientos contra el dolor agudo y crónico.

Hijo de otro Nobel de Medicina

La vocación científica le viene de familia a Svante Pääbo, hijo de la química estonia Karin Pääbo y del bioquímico sueco Sune Bergström, quien a su vez ganó el Nobel de Medicina hace cuarenta años, compartido con otros dos investigadores, por sus trabajos sobre las prostaglandinas.

Además del Nobel de Medicina 2022, Pääbo atesora otros importantes galardones como el Gottfried Leibniz de la Sociedad de Investigadores Alemanes (1992), la medalla Darwin-Wallace, además del Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2018.

Larsson, presidente de la Asamblea del Karolinska destacó la importancia de los trabajos de Pääbo. Es “realmente un gran descubrimiento” con repercusiones en la vida diaria, pues “establece las bases para tener un conocimiento más profundo sobre las características que son específicas de los humanos modernos” y en el futuro dará “grandes conocimientos sobre la fisiología humana”.

Ante un nobel en Fisiología o Medicina, tal y como se llama exactamente esta categoría, que puede ser sorprendente, Larsson consideró que sorprender “es bueno. Queremos sorprender a la gente con buenos premiso y este es un gran descubrimiento fundamental”.

Ganar el Nobel le reportará a Sääbo 10 millones de coronas suecas (916.000 euros, 882.000 dólares).
Sääbo sucede en el palmarés del premio de Medicina a los estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian, distinguidos en 2021 por descubrir los receptores de la temperatura y el tacto.