Oncóloga del Hospital Severo Ochoa (Leganés, Madrid)
El cáncer de mama en la mujer joven es más agresivo y coincide con su periodo de fertilidad. Los estudios constatan un aumento progresivo de los nuevos casos en este grupo de edad asociados, entre otros factores, a los cambios en el estilo de vida y a agentes externos, como los disruptores hormonales presentes en el ambiente y en productos de uso cotidiano.
La oncóloga médica María José Echarri González, responsable de la Unidad de Cáncer de Mama y Ginecológico del Servicio de Oncología del Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), explica las particularidades de este tumor en el especial multimedia de EFEsalud “El cáncer de mama en la mujer joven”.
Es un cáncer, precisa, que a veces se presenta en un estadio más avanzado, cuando ya se palpa un bulto en la mama, cambios en la piel y en la areola o hay inflamación de ganglios en la axila. Los programas públicos de detección precoz, las mamografías, están previstos a partir de los 45 ó 50 años.
Los tumores HER2 positivos sobreexpresan la proteína HER2 que participa en el crecimiento de las células y son un 20 % de todos los cánceres de mama, mientras que los triple negativo no expresan ni receptores hormonales, ni la proteína HER2 por lo que tienen menos opciones terapéuticas y representan el 15 % del total.
“Pero también se ha observado un aumento de los tipos luminales, que son los que predominan en las pacientes entre 40 y 49 años”, señala la doctora.
Un tumor luminal expresa receptores hormonales y es el mayoritario, el 65 % de los casos en población general. En una paciente joven “es de por sí más agresivo porque se diagnostica en un grado más alto y porque tiene un índice de proliferación o extensión también más elevado”.
Estos casos también suponen un mayor riesgo de recaída.
La doctora cita publicaciones científicas con datos en población norteamericana y europea que reflejan que la incidencia, los nuevos casos, en mujeres jóvenes está en aumento, en torno a un 0,8 % anual.
Según datos de la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan), de los 37.682 casos de cáncer de mama estimados para 2025, 4.099 serán en afectadas menores de 45 años, un 10,8 % del total.
En el Servicio de Oncología del Hospital Severo Ochoa de Leganés se ha realizado un estudio que amplía esa horquilla hasta los 50 años. De las 1.490 pacientes tratadas por cáncer de mama en una década, 375 tenían entre 20 y 49 años, un 25 %.
Según diferentes estudios científicos, el aumento del cáncer de mama tanto en mujeres en edad fértil como en la postmenopausia se debe, entre otras causas, a un cambio en los estilos de vida. Estos son algunos factores de riesgo:
La edad tardía en el primer embarazo: “Una gestación por encima de los 35 años aumenta el riesgo de cáncer de mama”, señala la doctora.
El adelanto de la edad de la primera menstruación, la menarquia: La regla ahora, habitualmente, aparece antes de los 11 años..
No haber tenido hijos.
Estar sometidas a la influencia de los disruptores endocrinos, sustancias químicas externas que interfieren con el sistema hormonal, como pesticidas, materiales de determinados utensilios o, incluso, en cremas y cosméticos.
¿Y los anticonceptivos orales? “Hay controversia en los estudios científicos. Aunque los anticonceptivos orales han cambiado mucho, es un factor a tener en cuenta siempre, sobre todo en pacientes con tratamientos de larga duración”.
Los tratamientos convencionales como la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia, pero también las terapias avanzadas, como las dirigidas a dianas moleculares, la inmunoterapia que activa el sistema inmune contra el cáncer o la terapia hormonal, contribuyen a mejorar la supervivencia en cáncer de mama, que ronda el 85 % a los cinco años del diagnóstico.
Un conjunto de tratamientos que también juega un papel fundamental en frenar la recaída, un riesgo más presente en las mujeres jóvenes afectadas por subtipos de cáncer de mama más agresivos y en estadios más avanzados.
El porcentaje de recaída depende del tipo de tumor. Si el cáncer no ha desaparecido por completo con el tratamiento previo a cirugía, el riesgo de que reaparezca es del 40 % en el triple negativo, mientras que en los tumores HER2 positivos y en los luminales, es del 20 %.
El pico de riesgo de reaparición de tumores triples negativos y HER2 es a los 2 ó 3 años del diagnóstico, mientras que en los luminales puede haber recaídas hasta 10 ó 15 años después, según datos citados por la oncóloga procedentes de diferentes estudios de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) y de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO).
Los tratamientos convencionales y avanzados salvan vidas pero también suponen pagar un precio: los efectos secundarios, algo que en el caso de la mujer joven para en seco sus proyectos de maternidad, pero también su vida sexual, social y laboral.
No son solo los efectos durante los tratamientos, también después de finalizar pueden perdurar. Las náuseas y la fatiga dan paso a calambres en manos y pies, dolores articulares y a la denominada niebla química, alteraciones de la memoria y la atención.
Pero también afecta a la salud sexual, con problemas de sequedad vaginal y dificultad para las relaciones sexuales y falta de libido.
Igualmente, las estrategias terapéuticas impactan en la fertilidad y condicionan el deseo de ser madre.
En general, es fundamental llevar unos hábitos de vida saludables con especial atención al ejercicio físico, que no solo disminuye el riesgo de recaída tumoral sino que palía los efectos secundarios, como el dolor articular, y mejora el bienestar emocional, sobre todo cuando se practica en grupo.
También es importante una dieta equilibrada y saludable que contribuya a controlar el sobrepeso, recomienda la médica, miembro de los grupos de investigación de cáncer de mama Geicam y SOLTI.
Son pocos casos pero a veces ocurre. El cáncer de mama puede aparecer durante el periodo de gestación de la mujer.
“Supone todo un reto terapéutico”, señala María José Echarri González, que requiere que la paciente sea tratada y seguida muy de cerca por un equipo multidisciplinar, desde el ginecólogo al oncólogo.
En el primer trimestre de embarazo solo se contempla la cirugía ya que cualquier otro tratamiento puede afectar al feto que en ese periodo está formando sus órganos.
A partir del segundo trimestre, a la mujer se le puede administrar solo quimioterapia y hay que controlar durante cuánto tiempo para así evitar el riesgo de parto prematuro.
Estas son las particularidades del cáncer de mama en las pacientes jóvenes: tumores más agresivos que impactan en la fertilidad y que frenan un intenso momento vital de las mujeres, pero cuyo pronóstico y supervivencia ha mejorado gracias a los avances terapéuticos.
Superviviente de cáncer de mama
Oncóloga del Hospital Severo Ochoa (Leganés, Madrid)
Oncóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid)
Psicooncóloga del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra
Redacción:
Ana Soteras
Berta Pinillos
Audiovisual:
María Abad
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