Una parte importante de la población no duda en buscar ayuda para hacer frente al malestar emocional o las dificultades psicológicas, sin embargo, a pesar de ser una realidad, persiste la brecha entre la demanda de atención psicológica y los profesionales disponibles, por lo que reforzar los recursos sigue siendo uno de los principales retos.
En el último año, el 18,2 % de la población española necesitó consultar a un profesional sanitario por un problema de salud mental o por malestar psicológico o emocional, según el Barómetro Sanitario 2026 del Ministerio de Sanidad, en colaboración con el CIS.
Para responder a esa demanda, España cuenta con 5,8 psicólogos por cada 100.000 habitantes que trabajan en el ámbito de la salud mental, una cifra que se sitúa por debajo de los 9,3 de media en Europa y los 13,5 a nivel global, según el Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS.
Esta diferencia pone de relieve, para el Consejo General de la Psicología de España, la importancia de seguir “ampliando los recursos humanos” en este ámbito, según ha destacado a EFE su vicesecretaria, Rosa Ramos, quien explica que “la administración ya está viendo la necesidad de dar respuesta y de incorporar profesionales a la red”.
“Desde el Consejo reclamamos continuamente que aumente el número de profesionales en este ámbito, y no depende tanto de la gente egresada de las universidades” ha asegurado, sino de que luego tengan acceso a “las unidades de docencia que las comunidades autónomas tienen que crear” para que se puedan formar con la especialización.
En España, para ejercer en psicología es necesario haber obtenido un grado universitario como, por ejemplo, el máster de Psicología General Sanitaria de UTAMED (entidad que colabora con EFE en la difusión de este contenido). Sin embargo, este título por sí solo no habilita para trabajar en el sector sanitario.
Por su parte, la especialidad en Psicología Clínica requiere superar el examen de acceso a la formación especializada como Psicólogo Interno Residente (PIR), y completar los cuatro años de residencia, que le permitirán acceder a puestos relacionados con cada especialidad en el Sistema Nacional de Salud.
Desde el Colegio defienden, no obstante, que los psicólogos generales sanitarios podrían desempeñar un papel importante en la atención primaria para atender problemas que no requieren una intervención especializada como, asegura, ya han apostado algunas comunidades, como Cataluña, Navarra, La Rioja o Cantabria para ampliar la capacidad de atención en el ámbito público.
El número de psicólogos de la rama sanitaria colegiados ha aumentado: en 2025 ascendió a 47.396 profesionales, un 8,6 % más que el año anterior, cuando se registraron 43.628, según la Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados del INE.
Ante este contexto, Rosa Ramos ha dicho que “no se podrían abarcar todas las necesidades de la población sin la atención que se presta desde el ámbito privado”, aunque insiste en que las administraciones deben seguir reforzando la red pública para mejorar el acceso a la atención.
La pandemia supuso un punto de inflexión que “puso de manifiesto una necesidad que ya existía”, ha contado Ramos, en una sociedad “mucho más complicada” para relacionarse y con “mala pedagogía para resolver conflictos”, factores que generan un sufrimiento añadido en el trabajo, el ámbito escolar y la vida cotidiana.
Ante esta situación, “nosotros tenemos mucho que ofrecer, somos profesionales que dotamos a las personas de recursos de aprendizaje y herramientas para afrontar estas situaciones y creo que ahí se podría hacer una labor preventiva muy significativa”, ha destacado Ramos, que debería estar acompañada del refuerzo de los recursos destinados a atender los problemas de salud mental.


