David Espeja tiene ahora casi 50 años. Hace dos le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad de la que antes de ese momento no conocía nada, incluso la confundía con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Su vida, gracias al tratamiento, no ha cambiado. Sigue con su trabajo como directivo de una entidad bancaria y hace deporte porque, asegura, la enfermedad no le ha frenado, "todo lo contrario"....