La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la infertilidad afecta a una de cada seis personas en edad reproductiva en algún momento de su vida y la considera uno de los retos de salud pública. En el caso de los hombres, no solo ha disminuido la cantidad de espermatozoides sino también la calidad del esperma. Los hábitos y estilos de vida contribuyen a mejorar la fertilidad masculina.
La doctora Ana Fabregat, quien lidera el laboratorio de Andrología y Análisis Clínicos de Instituto Bernabeu, lo resume así: “No se trata solo de la cantidad de espermatozoides, sino también de su movilidad, morfología y del entorno que los rodea”.
“El esperma es un biomarcador silencioso que varía según cómo vivimos”, explica.
La doctora asegura que cuidando el estilo de vida, en tres meses, el tiempo que tarda en completarse un nuevo ciclo de espermatogénesis, se puede notar la diferencia y disfrutar de una vida más sana. La especialista señala ocho medidas que pueden contribuir a proteger y mejorar la calidad del esperma:
1. Dejar de fumar
“El tabaco es uno de los principales tóxicos para la salud seminal”, explica la doctora Fabregat. Fumar puede reducir la concentración y la movilidad de los espermatozoides, favorecer alteraciones en su morfología e incrementar el estrés oxidativo, con el consiguiente daño sobre el ADN espermático.
2. Mantener un peso saludable
El sobrepeso y la obesidad pueden alterar el equilibrio hormonal y perjudicar la espermatogénesis, es decir, el proceso de formación de los espermatozoides. Mantener un peso adecuado ayuda a proteger tanto la salud general como la reproductiva y calidad del esperma.
3. Apostar por la dieta mediterránea
Una alimentación rica en frutas, verduras, pescado azul, frutos secos y aceite de oliva aporta antioxidantes y nutrientes relacionados con una mejor concentración, movilidad y morfología espermática. Por el contrario, conviene limitar las grasas saturadas y los azúcares simples.
4. Evitar el calor excesivo
Los testículos necesitan mantenerse a una temperatura ligeramente inferior a la corporal. El uso frecuente de saunas y baños muy calientes, así como colocar el ordenador portátil sobre las piernas, puede elevar la temperatura de la zona genital. También es aconsejable utilizar ropa interior holgada y transpirable.
5. Alejar los dispositivos electrónicos
Además del calor que generan, algunos estudios analizan el posible efecto de la exposición continuada a la radiación electromagnética, aunque la evidencia todavía no es concluyente. Como medida preventiva, Fabregat recomienda no apoyar portátiles, tabletas o teléfonos móviles directamente sobre la zona pélvica.
6. Practicar ejercicio, pero sin excesos
La actividad física moderada y regular resulta beneficiosa para la salud reproductiva. Sin embargo, los entrenamientos extremos pueden alterar el equilibrio hormonal y afectar a la producción espermática. “El equilibrio es la clave”, recuerda la especialista de Instituto Bernabeu.

7. Dormir lo suficiente
Dormir menos de seis horas de manera habitual se ha relacionado con un empeoramiento de la calidad seminal. El descanso interviene en la regeneración celular y en el equilibrio hormonal. La melatonina, además de regular el sueño, desempeña una función antioxidante y ayuda a proteger el material genético espermático.
8. Limitar el alcohol y evitar las drogas
El consumo habitual o excesivo de alcohol, cannabis y otras drogas recreativas puede alterar los niveles hormonales y disminuir la calidad del semen.
El alcohol en exceso interfiere con la producción de testosterona y deteriora la función testicular”, advierte la doctora.
Algo similar ocurre con algunos fármacos como medicamentos con efectos hormonales como los anabolizantes o la testosterona, utilizados en personas jóvenes con fines deportivos, pueden producir oligozoospermias severas o azoospermia; mientras que los antihipertensivos y los psicofármacos pueden afectar a la calidad seminal, a la función sexual y a los parámetros hormonales.


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