Colitis ulcerosa.

Colitis ulcerosa: enfermedad inflamatoria del colon

«La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta específicamente a la mucosa del colon, es decir, al revestimiento interno del intestino grueso (ciego, colon ascendente, transverso, descendente, sigmoide y recto)», explica el Dr. José Carlos Marín Gabriel.

A diferencia de otras enfermedades intestinales, «la inflamación por colitis ulcerosa siempre comienza en el recto y se extiende de forma continua hacia el ciego, pudiendo dañar parte o la totalidad del colon», destaca el especialista en endoscopia del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

«Y es muy importante entender que nos enfrentamos a una enfermedad idiopática, lo que significa que desconocemos su origen o causas exactas«, subraya el director científico del Instituto Clínico del Aparato Digestivo (ICAdig).

La teoría más aceptada es que se produce una respuesta inmunitaria exagerada frente a las bacterias normales del intestino en personas que tienen una predisposición genética.

«Digamos que es como si el sistema inmunitario de defensa de nuestro cuerpo confundiera a las bacterias buenas del intestino con un enemigo y atacara continuamente a la mucosa donde se desarrollan», apunta el Dr. Marín Gabriel.

La endoscopia en aparato digestivo

Doctor Marín Gabriel, ¿a qué personas afecta la colitis ulcerosa?

No distingue entre hombres y mujeres, aunque algunos estudios muestran una ligera predilección por el sexo masculino. La colitis ulcerosa puede aparecer a cualquier edad, pero tiene un pico principal entre los 15 y los 30 años, y otro menos pronunciado entre los 50 y 70 años.

Lo que sí observamos claramente es que es más frecuente en países desarrollados económicamente, sobre todo en áreas urbanas, lo que nos hace sospechar que ciertos factores ambientales relacionados con el estilo de vida occidental juegan un papel preponderante.

¿Y la colitis ulcerosa es una enfermedad hereditaria?

Esta es una pregunta que nos hacen constantemente los pacientes, especialmente cuando les preocupa si sus hijos e hijas pudieran heredar la colitis ulcerosa. Lo cierto es que, si bien existe un componente genético evidente, no es una enfermedad hereditaria en el sentido clásico.

Los estudios han identificado hasta 47 regiones del genoma asociadas con la colitis ulcerosa. La historia familiar es el factor de riesgo independiente más importante: alrededor de un 5-15 % de los pacientes tienen un familiar de primer grado con la misma enfermedad.

De hecho, hasta un 13 % de las parejas de gemelos idénticos desarrollan colitis ulcerosa. Esto implica que los genes importan, pero no lo explican todo.

Aquí entran los factores ambientales. Resulta llamativo que la incidencia de colitis ulcerosa esté aumentando precisamente en países que adoptan un estilo de vida occidentalizado.

Se investigan múltiples factores: cambios en la dieta, uso de antibióticos que alteran la microbiota intestinal, mayor higiene que reduce la exposición a ciertos microorganismos en la infancia, etc.

En el pasado, curiosamente, se consideró que tabaquismo tenía un efecto paradójico: mientras que fumar perjudica en casi todas las enfermedades, en la colitis ulcerosa parecía estar asociado con un cierto efecto protector (se observó que la colitis ulcerosa era menos frecuente en fumadores y más frecuente en exfumadores).

Sin embargo, fumar se desaconseja tajantemente en estos pacientes. Esto se debe a que estudios más recientes han concluido que el hábito tabáquico no reduce los brotes ni las hospitalizaciones y tampoco mejora la evolución de la enfermedad.

Además, fumar conlleva riesgos importantes, con más cáncer y mortalidad cardiovascular, entre otros, que superan cualquier posible beneficio.

Colitis ulcerosa.
Estenosis en el colon de un paciente con colitis ulcerosa. Imágenes cedidas por el Dr. Marín Gabriel.

Doctor Marín, ¿qué síntomas deberían hacernos sospechar que podemos estar desarrollando una colitis ulcerosa?

El síntoma más característico y que debe ponernos en alerta es la diarrea con sangre. Es el marcador principal de esta enfermedad. Cuando un paciente joven presenta sangre mezclada con las heces de forma persistente, la colitis ulcerosa está entre las primeras posibilidades diagnósticas que consideramos.

Además de la sangre, los pacientes suelen referir urgencia defecatoria, esa sensación imperiosa de tener que ir al baño inmediatamente, lo que resulta muy limitante en el día a día.

También es frecuente el tenesmo, que es la sensación de evacuación incompleta, de quedarse con ganas después de ir al baño.

Pueden aparecer además dolor abdominal tipo cólico, especialmente en el lado izquierdo, y moco en las deposiciones.

Lo que debemos tener claro es que la colitis ulcerosa cursa en brotes, alternando períodos de actividad con períodos de remisión en los que el paciente puede estar completamente asintomático.

Según estudios poblacionales, al momento del diagnóstico la mayoría de los pacientes tienen síntomas leves o moderados, y menos del 10 % debutan con enfermedad grave.

Aproximadamente, la mitad de los pacientes mantendrá síntomas leves o estará en remisión a los diez años, aunque aproximadamente uno de cada cinco padecerá una actividad continua.

Colitis ulcerosa.
Conexión del íleon terminal con el ciego o parte inicial del intestino grueso en un paciente: no se observa la progresión de la colitis ulcerosa en esta zona del tubo digestivo.

Doctor, ha explicado los síntomas intestinales, ¿pero puede la colitis ulcerosa afectar a otros órganos no intestinales?

Este asunto es muy importante, dado que muchos pacientes lo desconocen. En efecto, la colitis ulcerosa puede tener manifestaciones extraintestinales que afectan a diversos órganos. De hecho, entre un 25-40 % de los pacientes las experimentan en algún momento de su vida.

Las más frecuentes son las afectaciones articulares. Muchos pacientes refieren dolor e inflamación en articulaciones periféricas, especialmente rodillas, tobillos y muñecas, que típicamente coinciden con los brotes intestinales.

Pero también puede aparecer afectación de la columna vertebral, como espondilitis o sacroileítis, que, paradójicamente, puede evolucionar de forma independiente a la actividad intestinal.

En la piel podemos ver eritema nodoso, que son nódulos rojizos y dolorosos típicamente en las piernas, o el pioderma gangrenoso, una úlcera cutánea más grave que requiere tratamiento específico.

Los ojos también pueden dañarse: la uveítis, la epiescleritis y la escleritis son complicaciones que hay que vigilar porque, si no se tratan, pueden comprometer la visión.

Mención especial merece la colangitis esclerosante primaria, una enfermedad del hígado y las vías biliares que tiene una asociación particularmente estrecha con la colitis ulcerosa. Los pacientes con esta combinación requieren un seguimiento más intensivo porque tienen mayor riesgo de cáncer colorrectal.

Por eso insistimos en que la colitis ulcerosa es una enfermedad sistémica, no solo intestinal, y el abordaje debe ser multidisciplinar.

Colitis ulcerosa.
Pseudopólipos en la mucosa del colon de un paciente de colitis ulcerosa diagnosticados mediante cromomagnificación.

Dr. Marín, dado que esta enfermedad inflamatoria intestinal se presenta con frecuencia en personas jóvenes, ¿cómo afecta la colitis ulcerosa a las mujeres durante el embarazo?

Por fortuna, la mayoría de las mujeres con colitis ulcerosa pueden tener embarazos perfectamente normales, aunque la fertilidad puede disminuir si la enfermedad está activa o si ya se le ha extirpado el colon y tiene un reservorio.

El mensaje clave es que la enfermedad activa durante la concepción y el embarazo sí aumenta el riesgo de complicaciones: bajo peso al nacer, parto prematuro o abortos espontáneos.

Por tanto, el objetivo fundamental es que la mujer llegue al embarazo con la colitis ulcerosa bien controlada y en remisión: es mejor buscar el embarazo con la enfermedad bajo vigilancia máxima posible.

Respecto a los fármacos, aquí tenemos buenas noticias y algunas precauciones importantísimas.

Los aminosalicilatos como la mesalazina son seguros durante el embarazo y la lactancia. Los corticoides pueden usarse si son necesarios, aunque en alerta debido a las complicaciones como la diabetes gestacional.

En cuanto a las tiopurinas (AZA y 6-MP), se pueden continuar tomando durante el embarazo cuando este tratamiento ya estuviera establecido, manteniendo una adecuada monitorización. Lo que no se recomienda es iniciar tiopurinas durante el embarazo por el riesgo de pancreatitis.

Los biológicos anti-TNF (infliximab, adalimumab), el vedolizumab (anti-integrina que reduce la llegada de linfocitos al colon) y el ustekinumab (anti-IL-12/23 que inhibe vías moleculares inflamatorias) se consideran seguros.

Las guías clínicas recomiendan continuar estos tratamientos durante todo el embarazo y la lactancia, ya que el riesgo de un brote supera con creces cualquier riesgo teórico del fármaco.

Sin embargo, hay fármacos contraindicados que deben suspenderse idealmente un mes antes de intentar concebir: Los inhibidores de JAK, que inhiben la cascada inflamatoria (tofacitinib, upadacitinib, filgotinib) y los moduladores del receptor de esfingosina-1-fosfato (S1P) como el ozanimod y el etrasimod, que inhiben la migración de linfocitos desde los ganglios al tejido inflamado, también están contraindicados.

Se ha observado con ambas familias de fármacos que se producen malformaciones embrio-fetales en animales (teratogenicidad).

Por eso es tan importante la planificación preconcepcional: cualquier mujer con colitis ulcerosa que desee quedarse embarazada debería consultar antes con su gastroenterólogo para ajustar el tratamiento si fuera necesario.

Colitis ulcerosa.
Diagnóstico y biopsia de seguimiento mediante endoscopia digestiva en un paciente que sufre colitis ulcerosa.

Doctor, uno de los mitos más extendidos en relación a la colitis ulcerosa es que está causada por el estrés o por comer ciertos alimentos, ¿qué hay de cierto en estos mitos?

Este es, probablemente, el mito más persistente. El estrés no causa colitis ulcerosa. Igualmente, ningún alimento provoca la enfermedad. La evidencia científica es contundente en este punto.

Dicho esto, es verdad que el estrés emocional puede desencadenar brotes en pacientes que ya tienen la enfermedad, al igual que ciertas situaciones de estrés físico importante. Pero hay una diferencia entre «desencadenar un brote» y «causar la enfermedad».

En cuanto a la dieta, no existe ningún alimento cuyo consumo cause o cure la colitis ulcerosa. Lo que sí ocurre es que, durante los brotes, ciertos alimentos pueden sentar peor que otros.

Durante los brotes de colitis ulcerosa, puede ser útil reducir temporalmente la ingesta de fibra y alimentos difíciles de digerir, como frutas y verduras crudas, legumbres, frutos secos y cereales integrales.

Sin embargo, una vez controlados los síntomas, se recomienda reintroducir progresivamente estos alimentos para favorecer la salud intestinal y la diversidad microbiana.

Por otra parte, el consumo elevado de carnes rojas, grasas saturadas, ultraprocesados, azúcares añadidos y ciertos aditivos (emulsificantes, edulcorantes) puede favorecer la inflamación y debe limitarse tanto en brotes como en remisión.

En cuanto a la lactosa, no existe una recomendación específica de evitarla en la dieta de pacientes con colitis ulcerosa, salvo en aquellos que presentan intolerancia a la lactosa.

La prevalencia de intolerancia a la lactosa en colitis ulcerosa es similar a la de la población general y depende principalmente de factores genéticos y étnicos, no de la actividad inflamatoria de la enfermedad.

La restricción innecesaria de productos lácteos puede aumentar el riesgo de deficiencia de calcio y vitamina D, lo que incrementa la probabilidad de osteoporosis, ya elevada en estos pacientes.

En cuanto al gluten, no existe evidencia que respalde la exclusión de esta proteína en ausencia de enfermedad celíaca.

En general, debemos decir que no hay estudios robustos ni consensos definitivos sobre restricciones alimentarias específicas para la colitis ulcerosa.

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Pseudopólipos en el colon de un paciente con colitis ulcerosa.

Muchos pacientes toman antiinflamatorios durante años y años para mitigar los efectos de la colitis ulcerosa, ¿está justificado este uso o se utilizan demasiado, doctor?

La mesalazina (conocida como 5-ASA) sigue siendo el pilar fundamental para las formas leves a moderadas, y su uso está plenamente justificado por la evidencia científica.

Las guías más recientes, como las de la Sociedad Británica de Gastroenterología de 2025, confirman que los aminosalicilatos tienen un efecto moderado tanto para inducir remisión como para mantenerla en casos leves a moderados.

Donde debemos ser más críticos es en el uso de corticoides de forma prolongada. Los corticoides orales son muy efectivos para controlar los brotes, pero nunca deben utilizarse como tratamiento de mantenimiento. El problema es que siguen usándose así más de lo debido.

Un paciente que necesita varios ciclos de corticoides al año, o que no puede reducir la dosis sin recaer, necesita escalar a otros tratamientos.

Sabemos que los corticoides mantenidos producen efectos adversos importantes: osteoporosis, diabetes, cataratas, etc… Las guías actuales son muy claras: hay que evitar cursos múltiples y prolongados de esteroides dado el creciente número de tratamientos alternativos disponibles.

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Úlceras rectales yuxtapuestas en un paciente de colitis ulcerosa.

¿Y qué ocurre con los probióticos, tienen un papel llamativo en el tratamiento de la colitis ulcerosa?

Es una pregunta que me hacen prácticamente todos los pacientes, influidos por el enorme marketing que existe alrededor de los probióticos. Muy claramente digo que la evidencia científica que respalda el uso de probióticos en la colitis ulcerosa es muy limitada.

Hay un probiótico específico, Escherichia coli Nissle 1917, que mostró una eficacia en algunos estudios comparable a la mesalazina para mantener la remisión en casos leves; aun así, hay riesgo de sesgos metodológicos (p.ej., se comparó en muchos estudios con dosis bajas de 5-ASA). De hecho, las Guías de las Sociedades Científicas más importantes no recomiendan usarlo.

También, se publicaron varios estudios con una formulación multicomponente llamada VSL#3 para mantener la remisión en las reservoritis (bolsa intestinal creada quirúrgicamente para sustituir el intestino grueso extirpado) después de inducirla con antibióticos.

Esto hace que exista un sesgo importante conocido como sesgo del superviviente. Además, los estudios no compararon el VSL#3 con antibióticos ni con tratamientos activos.

Finalmente, los resultados que se publicaron tenían un efecto positivo enorme, que luego no se ha replicado en la práctica real, por lo que existe una fuerte sospecha de sesgo de publicación.

Y si nos vamos a los probióticos comerciales habituales, estos no han demostrado beneficio consistente y no se recomiendan por las principales sociedades científicas.

El problema es que «probiótico» es un término muy amplio que engloba cepas bacterianas completamente diferentes, con propiedades distintas. Lo que funciona con una cepa específica no es extrapolable a otra.

Mi consejo es no gastar dinero en probióticos esperando que controlen la enfermedad. Debemos ser honestos sobre lo que la ciencia ha demostrado hasta ahora en colitis ulcerosa, que es bastante poco en este campo.

Colitis ulcerosa.
Diagnóstico de displasia (condición precancerosa) en el colon de un paciente que tiene colitis ulcerosa.

Dr. Marín, en los últimos años hemos leído y escuchado noticias de gran interés sobre nuevos medicamentos en colitis ulcerosa, ¿cuáles son los avances más significativos?

Estamos viviendo una auténtica revolución terapéutica. Desde la introducción del anti-TNF infliximab hace dos décadas, que fue el primer biológico, el arsenal terapéutico no ha dejado de crecer. Pero es en los últimos tres o cuatro años cuando la explosión ha sido más notable.

Las guías de la Sociedad Británica de Gastroenterología publicadas en 2025 recogen seis nuevas terapias que no existían en la versión de 2019. Esto da idea de la velocidad a la que avanza el campo.

Ahora disponemos de fármacos que actúan sobre dianas muy diversas: los inhibidores JAK como upadacitinib y tofacitinib, que son pastillas de administración oral; los anti-interleuquina 23 como mirikizumab y risankizumab (por vía i.v. inicialmente y luego s.c.); los moduladores del receptor S1P como ozanimod y etrasimod (también fármacos por v.o.).

Especialmente relevante es el caso del upadacitinib. Los estudios muestran que tiene una magnitud de efecto grande con alta certeza de evidencia, lo que ha llevado a que sea el único fármaco que las guías británicas «recomiendan» frente a «sugieren» para colitis moderada-grave.

Esto es significativo en términos de metodología de guías clínicas, aunque no significa que sea el fármaco ideal para todos los pacientes.

¿Y tenemos novedades en cuanto al diagnóstico y el seguimiento de la enfermedad?

Sin duda. El concepto de «tratar hacia objetivo» o “treat-to-target” ha transformado nuestra forma de manejar la enfermedad. Ya no nos conformamos con que el paciente se sienta bien, ahora medimos objetivamente la curación mucosa.

La remisión histológica —no sólo endoscópica— debería ser la meta final, ya que los pacientes con inflamación microscópica residual tienen más riesgo de recaída, aunque endoscópicamente todo parezca normal. Es decir, estamos siendo cada vez más exigentes en lo que consideramos una enfermedad controlada.

La calprotectina fecal se ha consolidado como marcador no invasivo fundamental. Es una proteína que liberan los neutrófilos cuando hay inflamación intestinal, y su medición en heces nos permite monitorizar la actividad de la enfermedad sin necesidad de colonoscopias repetidas.

Un valor normal de calprotectina nos da bastante tranquilidad; un valor elevado nos indica que hay inflamación, aunque el paciente no tenga síntomas.

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Pólipo inflamatorio en un paciente de colitis ulcerosa: magnificación endoscópica y tinción con índigo carmín antes de llevar a cabo una polipectomía.

Doctor, entonces, ¿hacia dónde se dirige la investigación, qué podemos esperar en los años venideros?

La investigación avanza en múltiples aspectos. Por un lado, la medicina personalizada: se trabaja en identificar marcadores que nos permitan predecir qué pacientes responderán a cada tratamiento.

Actualmente, elegir un biológico u otro sigue siendo, en parte, un ensayo-error, lo cual es frustrante tanto para médicos como para pacientes.

También, se investigan terapias combinadas o secuenciales: ¿Podríamos inducir remisión con un fármaco potente y luego mantenerla con otro más seguro? ¿Tendría sentido combinar mecanismos de acción diferentes? Son preguntas que intentan responder los ensayos clínicos actuales

Por otro lado, el trasplante de microbiota fecal (TMF) sigue generando interés, aunque los resultados en colitis ulcerosa son heterogéneos.

Hay estudios que muestran beneficios, pero la estandarización del procedimiento sigue siendo un reto. No sabemos exactamente qué bacterias son las importantes ni cómo deben prepararse las muestras. Con la evidencia actual, el TMF sigue siendo considerado experimental y no está recomendado fuera de ensayos clínicos.

Es decir, estamos en una situación de optimismo prudente. La colitis ulcerosa sigue siendo una enfermedad crónica sin curación definitiva, pero las opciones para controlarla son infinitamente mejores que hace una década, y seguirán mejorando.

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Procedimiento endoscópico para tomar una biopsia y descartar una posible displasia tras una anastomosis (empalme de tubo digestivo) que se ha estrechado, normalmente por alteraciones en el flujo sanguíneo (isquemia) en la zona de la cirugía. Las estenosis en las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) pueden acarrear riesgo de cáncer.

Doctor, a pesar de todos estos avances farmacológicos, algun@s pacientes acaban necesitando una intervención quirúrgica, ¿cuándo está indicada la cirugía y qué resultados se pueden esperar?

La cirugía continúa siendo parte del arsenal terapéutico y, bien indicada, puede ser una excelente opción. Debemos tener en cuenta que la cirugía no es un fracaso del tratamiento, sino una alternativa que puede devolver la calidad de vida cuando los fármacos no logran controlar la enfermedad.

Aproximadamente, un 20-30 % de los pacientes con colitis ulcerosa necesitarán cirugía en algún momento de su vida. Las indicaciones pueden ser urgentes o electivas.

La cirugía urgente se reserva para situaciones graves como una colitis fulminante que no responde al tratamiento intensivo, el megacolon tóxico, la perforación o una hemorragia masiva. Estas son emergencias donde la cirugía puede salvar la vida.

Las indicaciones electivas incluyen la enfermedad refractaria a tratamiento médico, la intolerancia a los fármacos, la presencia de displasia de alto grado no visible en la endoscopia (sólo detectable en biopsias, al azar) o el cáncer colorrectal.

La técnica estándar es la panproctocolectomía con reservorio ileoanal. Esto significa que se extirpa todo el colon y el recto, y se construye una especie de bolsa con el intestino delgado, para mejorar la continencia de las heces.

Los resultados a largo plazo son buenos: estudios con seguimiento de hasta 30 años muestran que más del 93 % de los pacientes mantienen un reservorio funcionante, con una media de 5-6 deposiciones diarias y continencia superior al 90 %.

De hecho, la inmensa mayoría de los pacientes operados (más del 90 %) refieren buena calidad de vida, y más de la mitad reconocen que les hubiera gustado operarse antes.

La complicación más frecuente a largo plazo es la reservoritis (inflamación del reservorio), que afecta hasta al 50 % de pacientes, pero generalmente responde bien a antibióticos.

La cirugía tiene sus riesgos y complicaciones, como cualquier intervención mayor, pero en manos expertas y con la indicación correcta, puede ser una buena opción.

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«Una lesión deprimida y ulcerada detectada durante una cromoendoscopia convencional con índigo carmín en un paciente de colitis ulcerosa, incluso sin emplear la técnica de magnificación, debe hacernos sospechar que nos encontramos ante un cáncer de colon», aclara el Dr. Marín Gabriel.

Doctor, una preocupación frecuente entre los pacientes se centra en el riesgo de desarrollar un cáncer en el colon, ¿está justificada la inquietud permanente?

Los cánceres más frecuentemente diagnosticados en España en 2026 serán los de colon y recto (44.132), por encima del cáncer de mama (38.318), pulmón (34.908), próstata (34.833) y vejiga urinaria (23.929), según los últimos datos disponibles de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Es una preocupación comprensible y, efectivamente, existe un riesgo aumentado de cáncer colorrectal en pacientes con colitis ulcerosa de larga evolución.

Sin embargo, este riesgo ha disminuido notablemente en las últimas décadas gracias a dos factores: un mejor control de la inflamación y unos programas de vigilancia más eficaces para detectar cambios premalignos (displasia) antes de que se conviertan en cáncer.

De hecho, el riesgo no es igual para todos los pacientes. Depende fundamentalmente de dos factores: la extensión de la enfermedad y el tiempo de evolución.

Un paciente con pancolitis, esto es, con afectación de todo el colon, tiene un riesgo hasta quince veces mayor que la población general, mientras que alguien con proctitis aislada (sólo con afectación rectal) prácticamente no tiene riesgo adicional.

Otros factores que aumentan el riesgo son la inflamación grave mantenida, los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, la presencia de estenosis, y especialmente la colangitis esclerosante primaria asociada, una enfermedad del hígado que cursa con estrecheces múltiples en los conductos biliares.

¿Y cómo se detecta a tiempo este cáncer colorrectal?

Las Guías de Práctica Clínica recomiendan realizar una colonoscopia de cribado a los ocho años del inicio de los síntomas en todos los pacientes, para evaluar la extensión real de la enfermedad y descartar displasia.

A partir de ahí, la frecuencia de las colonoscopias de vigilancia se estratifica según el perfil de riesgo: los pacientes de alto riesgo deben hacerse colonoscopia anualmente, los de riesgo intermedio cada 2-3 años y los de bajo riesgo cada 5 años.

Los pacientes con colangitis esclerosante primaria son un caso especial: deben iniciar la vigilancia desde el momento del diagnóstico de esta enfermedad hepática, independientemente del tiempo de evolución de la colitis.

Un aspecto técnico importante: estas colonoscopias de vigilancia se realizan idealmente con cromoendoscopia, una técnica que tiñe la mucosa para detectar lesiones planas que serían invisibles con la endoscopia convencional.

Y siempre deben hacerse cuando la enfermedad está en remisión, porque la inflamación activa puede confundirse con displasia.

Si se detecta displasia, tenemos opciones: desde la resección endoscópica de lesiones localizadas, con márgenes bien definidos, hasta la cirugía en casos de displasia de alto grado o multifocal. Lo fundamental es que el paciente no abandone el programa de seguimiento.

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Tratamiento endoscópico de una estenosis con balón de dilatación.

Dr. Marín Gabriel, más allá de los medicamentos y del riesgo de cáncer, ¿qué hábitos del día a día pueden ayudar a los pacientes de colitis ulcerosa a manejar mejor su enfermedad?

Lo primero es la adherencia al tratamiento. Parece obvio, pero estudios demuestran que una proporción significativa de pacientes no toma la medicación como está prescrita, especialmente cuando se sienten bien.

Esto es un error grave, porque el tratamiento de mantenimiento previene recaídas. Si dejamos de tomarlo porque «ya estoy bien», las recaídas vuelven.

En cuanto al estilo de vida, aunque ningún hábito cura la enfermedad, hay medidas sensatas.

No fumar es importante porque, aunque paradójicamente el tabaco parezca tener cierto efecto protector en la colitis ulcerosa en estudios epidemiológicos, los riesgos cardiovasculares, pulmonares y oncológicos superan con creces cualquier posible beneficio intestinal.

De hecho, hay estudios en pacientes con colitis ulcerosa que demuestran que fumar no reduce significativamente la frecuencia de brotes, hospitalizaciones, colectomías ni la necesidad de inmunosupresores.

El ejercicio regular moderado ayuda a mantener un buen estado general y puede mejorar el bienestar emocional.

La alimentación equilibrada es fundamental. Sin tener que recurrir a “dietas milagro”, se recomienda mantener un buen estado nutricional. Durante los brotes, una dieta baja en residuos puede ayudar a reducir la frecuencia de deposiciones.

Evitar el consumo de alcohol también es razonable.

Finalmente, es bueno gestionar el estrés mediante técnicas que funcionen para cada persona porque, aunque el estrés no causa la enfermedad, sí puede precipitar brotes en personas susceptibles. Además, la presencia de ansiedad, depresión e insomnio se relaciona con mayor actividad de la enfermedad y peor calidad de vida.

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Paciente de colitis ulcerosa con estenosis en la unión rectosigmoidea después de una cirugía.

¿Y qué señales de alarma deberían llevar a un paciente de colitis ulcerosa a consultar urgentemente a sus médicos?

Esta información puede ser vital, así que quiero ser muy claro. Hay síntomas que requieren atención médica urgente:

  • Sangrado abundante o continuo que no cede, especialmente si se acompaña de mareo, debilidad o anemia importante.
  • Fiebre alta (más de 38°C).
  • Taquicardia importante (> 90 lpm).
  • Tener más de seis deposiciones al día.
  • Dolor abdominal o distensión, intensos y súbitos, diferente al habitual, situación que podría indicar complicaciones graves, como una dilatación importante del colon o una perforación.
  • Aumento importante de marcadores de actividad inflamatoria en sangre.

Estos signos pueden anunciar lo que llamamos colitis ulcerosa aguda grave, que es una emergencia médica. Requiere hospitalización para tratamiento intravenoso intensivo y, en algunos casos, puede necesitar cirugía urgente.

De hecho, un 20 % de los pacientes con colitis grave que ingresan acaban necesitando colectomía durante ese ingreso.

Por desgracia, aunque la tasa global de colectomía ha disminuido en las últimas décadas gracias a la optimización del tratamiento médico, la necesidad de cirugía urgente durante el ingreso por episodios agudos graves no ha mostrado una reducción significativa.

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Dr. José Carlos Marín Gabriel, para finalizar esta entrevista, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a las personas que conviven con la realidad de la colitis ulcerosa?

Desde mi punto de vista hay razones para un optimismo realista. La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica, pero hoy en día la mayoría de los pacientes pueden llevar una vida prácticamente normal con el tratamiento adecuado.

Más aún si tenemos en cuenta que más del 90 % de l@s pacientes que requieren cirugía refieren una buena calidad de vida tras la intervención.

Por tanto, es fundamental que los hombres y las mujeres, aunque sean muy jóvenes, establezcan una relación de confianza con su equipo médico multidisciplinar.

No duden en preguntar, en expresar sus preocupaciones, en participar activamente en las decisiones sobre su tratamiento. Los pacientes informados son pacientes que se cuidan más y mejor.

También, quiero decirles que no están solos. Las asociaciones de pacientes ofrecen apoyo, información y la posibilidad de compartir experiencias con otras personas que entienden lo que significa vivir con esta enfermedad. Ese apoyo entre iguales tiene un valor que ningún fármaco puede sustituir.

Y, por último, que nunca normalicen los síntomas. Si algo no va bien, si notan cambios, consulten. El diagnóstico precoz y el tratamiento temprano marcan la diferencia en el curso de la enfermedad.

En la próxima Consulta de Aparato Digestivo preguntaremos al Dr. José Carlos Marín Gabriel sobre la enfermedad celíaca, un trastorno autoinmune crónico provocado por la ingesta de gluten, grupo de proteínas presentes en cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la espelta.

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