La escritora Isabel Cañelles, autora entre otros de esta serie de relatos publicados bajo el título "El día a día de Elmo y Ari", sabe que las historias inventadas, ya sean proyectadas en una sala cinematográfica, visionadas en una tableta o en un móvil, leídas en un libro, interpretadas sobre un escenario o narradas a viva voz al borde de una cama, "son esenciales para el ser humano, pero en especial para los niños; ya que, a través de la identificación con los personajes, ellos se implican en los procesos emocionales, se enfrentan a sus conflictos internos y crecen psíquicamente. Y como madre -reflexiona-, poder observar esto en tiempo real es algo que yo no cambiaría por nada del mundo"...