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En un lugar de Madrid, de cuyo nombre sí quiero acordarme -Hospital San Rafael- vivió durante un tiempo para curarse en la planta de hospitalización pediátrica "mi primo Rafael, de 12 años, que es fantástico, valiente, fuerte y también delgado y muy guapo -apunta su prima-. Pero no solo eso, es alegre y divertido, y listo, y la fe le sobresale tanto como le sobra paz. Es un chico fantástico -suspira- y para colmo su sonrisa es insuperable"... con una dedicatoria como ésta muchos caeríamos enfermos de sopetón para recuperarnos a renglón seguido...
Las películas o las series de dibujos animados siempre han atraído al mundo infantil con una fuerza descomunal. Las niñas y los niños suelen expresar sus sentimientos con unos lápices de colores y un trozo de papel, aunque en el Hospital San Rafael lo hacen con una pizarra y unas tizas. Carmen, de 5 años de edad, se identificó en su dibujo con Elsa, la Reina de las Nieves de "Frozen" que transforma todo lo que toca en hielo, y con Anna, su hermana pequeña que le salvará de vivir en un invierno eterno...
Dice una madre en Facebook que su hija Carmen, de 2 añitos, pinta de maravilla... y no le falta razón al ver su dibujo en la pizarra del Hospital San Rafael -el papá le echó una mano y nos encontramos ante un buen ejemplo de halago indirecto-. Es una virtud repartir cariño a partes iguales, como también recibir a familiares, amigos o al personal sanitario con una flor en las manos y un saludo fresco y divertido: "Hola"... La respuesta no puede ser otra que una sonrisa de oreja a oreja...
Como en el Hospital San Rafael sí creen en las hadas, seres mitológicos de gran belleza, capaces de volar con sus delicadas alas de mariposa, a veces mencionadas como ángeles en la antigüedad, nosotros también. Y dicen que algunas velan por el bienestar de las personas enfermas, sobre todo de las niñas y de los niños. La tía y la prima de Sara, que tanto la quieren, imaginaron que así ocurriría y dibujaron una ninfa en la pizarra de su habitación. Esta versión moderna de sílfide, con varita mágica, cinta par recoger el pelo, merceditas de color rojo y un juego más de alas para aguantar los caprichos del dios Eolo, cumplió su misión. Sara mejoró y se curó rápidamente-...
Y tan lento va este caracol que le ha dado tiempo a desdibujar las cuatro letras del nombre de Patri, una adolescente de 12 años que se curó de su enfermedad en el Hospital San Rafael. Al igual que un caracol terrestre necesita paciencia y más paciencia para llegar a su destino, nos cuentan desde el Hospital San Rafael de Madrid, su concha simboliza que todas y todos nosotros tenemos que adaptar y convertir cada sitio en el que nos encontramos, aunque sea por unos días, en nuestro hogar...