El alzhéimer tiene la mirada estupefacta. Se instala en los ojos del paciente cuando escucha el diagnóstico, la familia cuando lo digiere de primer plato ese mismo día en la cena, los médicos cuando no comprenden el devenir -único en cada enfermo- de la patología y los cuidadores, cuando no dan crédito. Así empieza un artículo de Laura Cristóbal, periodista de EFEAgro, quien ha vivido la experiencia de cuidar a su madre, paciente de alzhéimer...