A continuación, repasamos qué es la balanitis, las causas frecuentes, los síntomas y el tratamiento posible.
Tipos de balanitis
Según la Clínica Universidad de Navarra (CUN) existen distintos tipos de balanitis:
- Balanitis irritativa: causada por el contacto con productos químicos, como jabones perfumados, detergentes o preservativos de látex.
- Balanitis infecciosa: provocada por hongos, bacterias o virus. Un ejemplo frecuente es la infección por Candida albicans.
- Balanitis de Zoon: forma crónica, no infecciosa, más habitual en hombres de edad avanzada.
Causas frecuentes de la inflamación del glande
La balanitis puede tener múltiples orígenes, según la CUN, entre los más comunes se encuentran:
- Infecciones por hongos: especialmente en personas con diabetes o sistema inmunitario debilitado.
- Infecciones bacterianas: causadas por diversos tipos de bacterias.
- Infecciones virales: como el virus del papiloma humano (VPH) o el herpes simple.
- Irritantes químicos: uso de productos agresivos para la higiene íntima.
- Higiene inadecuada: favorece la acumulación de secreciones e infecciones.
- Dermatosis: afecciones como eccema, psoriasis o líquen escleroatrófico.
Signos y síntomas: cómo reconocer la balanitis
La sintomatología varía según la causa y el grado de inflamación, pero la CUN suele incluir:
- Enrojecimiento e inflamación del glande
- Dolor o escozor al orinar
- Picazón persistente
- Secreciones anormales, blanquecinas o amarillentas
- Fisuras, úlceras o mal olor
- En balanopostitis: dificultad para retraer el prepucio (fimosis) y dolor más intenso
Diagnóstico y tratamiento médico
El diagnóstico de balanitis se establece mediante:
- Examen físico: observación directa de las lesiones.
- Historia clínica: análisis de hábitos de higiene, enfermedades previas y vida sexual.
- Cultivo de secreción: identificación del microorganismo causante, si procede.
- Biopsia: solo en casos persistentes o ante sospechas de enfermedades más graves.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende del origen de la inflamación.
- Antifúngicos: indicados en infecciones por Candida (como clotrimazol o fluconazol).
- Antibióticos: si se confirma una infección bacteriana, según antibiograma.
- Antivirales: en casos de origen herpético.
- Medidas quirúrgicas: en balanopostitis crónicas o con fimosis recurrente, puede considerarse la circuncisión.
Prevención y cuidados
Para reducir el riesgo de balanitis la Clínica Universidad de Navarra (CUN) recomienda:
- Mantener una adecuada higiene genital
- Evitar jabones perfumados o irritantes
- Usar protección durante las relaciones sexuales
- Tratar enfermedades dermatológicas que afecten al área genital
- Consultar con el especialista ante cualquier síntoma persistente.


