Maricarmen muere
Maricarmen, la anciana de 87 años tras ser desahuciada de su vivienda en la calle del Alcalde Sainz de Baranda, en el madrileño distrito de Retiro. EFE/ Fernando Villar

Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid, muere tras dos semanas en el hospital

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Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre en Madrid, ha muerto tras quince días ingresada en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.

El sindicato de Inquilinas ha informado en un comunicado de la muerte de la mujer, que fue hospitalizada tras el desahucio de su piso, donde vivía de alquiler desde hacía 71 años.

El desahucio de Maricarmen avivó las protestas por el derecho a la vivienda, que desembocaron en una acampada en la Puerta del Sol y llevó al Gobierno a aprobar dos decretos que después derogó el Congreso.

«Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen», ha señalado el Sindicato de Inquilinas, quien ha añadido que «si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde. Una situación absolutamente evitable tras un proceso torturante».

Un desahucio es «como un duelo»

Cuando Maricarmen fue desahuciada de su hogar, en EFE Salud consultamos con un psicólogo para conocer las consecuencias emocionales que un desahucio puede ocasionar en las personas mayores.

El psicólogo general sanitario Juan G. Castilla explicó que el hogar es el espacio ‘de seguridad’ para las personas, y si es mayor, lo habitual es que haya vivido muchos años, muchas vivencias, muchas experiencias.

«Con un desahucio le arrancas gran parte de su vida y de su identidad personal», afirmó Castilla.

Las consecuencias psicológicas que pueden sufrir las personas desahuciadas pasan por padecer un «duelo complejo, por varias situaciones simúltáneas».

Puede provocar una depresión severa, por haber perdido la casa de una manera «violenta y abrupta». También causar ansiedad anticipatoria, por el miedo a no saber qué va pasar a partir de ese momento. La persona se pregunta dónde va a vivir, dónde va a poder dormir a partir de ahora.

«Con esa suma de factores puede llevar a ideas de suicidio, para intentar acabar con todo el dolor que viene de golpe», señaló el experto.

Adaptación emocional

Para superar el drama, Castilla subrayó que se precisa un proceso de adaptación emocional, para poder habilitar los recursos propios o las ayudas comunitarios, así como activar la red social que tiene la persona mayor «para poco a poco establecer unas medidas básicas de seguridad».

Y si es posible «tener apoyo psicológico profesional que le permita reestructurar su realidad, evitar la culpabilización y conseguir que el dolor no se quede anclado», apuntó Castilla, divulgador del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

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