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EFE/EPA/ANDREA MEROLA

Cuando la presión aleja a la mujer del orgasmo

Llegar al orgasmo no debería ser el fin de una relación sexual, sino disfrutar del placer desde el inicio. Esa presión que puede sufrir la mujer por querer llegar a él, como si fuera una obligación, puede generar el efecto contrario y alejarlo aún más. Si bien no es fácil, hay que relajarse, conocerse a una misma y vivir el momento.

Hay muchas mujeres que sienten «muchísima» presión por llegar al orgasmo, coinciden las psicólogas y sexólogas Miren Larrazabal y Raquel Graña, consultadas por EFE Salud. Es algo similar a lo que les pasa a los hombres cuando tienen «ansiedad de ejecución», que les provoca dificultades para la erección.

Con motivo del Día Internacional del Orgasmo Femenino, que se celebra cada 8 de agosto, las sexólogas analizan el problema y ofrecen soluciones para que la mujer disfrute de tener una relación sexual placentera aún sin llegar al orgasmo.

Orgasmo hay uno y mil son las maneras de conseguirlo, asegura Miren Larrazabal, quien considera que nuestro modelo sexual está basado en conseguirlo, además, a través de la penetración, un concepto que no es el adecuado.

La regla de oro

«Esa es la regla de oro, pero el placer se puede experimentar sin a veces alcanzar el orgasmo. Simplemente estás en una relación lúdica, placentera, sintiendo y estando absolutamente presente a lo que es el aquí y el ahora del momento erótico», afirma Larrazabal.

Esas mujeres que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo suelen tener una variable que es la necesidad de tenerlo y «esa misma presión de la necesidad es la que bloquea la respuesta orgásmica».

«Toda esa presión que surge, insisto, del modelo tan absolutamente finalista que tenemos de la sexualidad, hace que sea una variable diagnóstica en muchos casos para las disfunciones o los problemas sexuales», enfatiza.

Graña es de la misma opinión, y abunda en que lo que realmente necesita la mujer es «disfrutar simplemente del encuentro, de estar el uno para el otro, de vincularse».

El modo supervivencia bloquea el deseo

Va más allá e indica que puede ocurrir que las mujeres por sus cargas mentales por el trabajo, la casa, los hijos, en definitiva, por esa mochila extra que cargan en esta sociedad, vean el sexo como una «tarea más» y les de pereza practicarlo, en lugar de verlo como un momento de disfrute, lo que influye en la relación sexual.

«Repercute a la hora de tener relaciones, normalmente no suelen querer tenerlas o muchas veces también cuentan los días que llevan sin hacerlo y piensan que entonces ya toca. Lo tienen en la cabeza y al final, cuando estamos con estrés, se activa continuamente el modo supervivencia y se apaga el placer», reflexiona Graña.

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Dos personas se dan un beso durante el carnaval de calle de São Paulo (Brasil). EFE/ Isaac Fontana

El estar «en modo supervivencia, en alerta» y la presión bloquea el deseo sexual y el poder llegar al orgasmo.

En la pareja, cuando ocurre este tipo de situaciones, suele ser la mujer, sobre todo, la que evite las muestras de cariño como besos o caricias porque piensa que va a desencadenar un encuentro sexual con no le apetece.

«Muchas parejas se van quemando y la relación no va funcionando, porque cuando tienen un ratito afectivo de intimidad, normalmente los hombres quieren desencadenar un encuentro erótico, y ellas, no», afirma Graña.

Más presión en el sexo casual

La presión de la mujer para alcanzar el orgasmo puede ser más significativa cuando la relación es casual, esporádica, que cuando es con la pareja estable.

Estos encuentros sexuales casuales son los que generan «más ansiedad de rendimiento», destaca Larrazabal, porque no se conoce a la otra persona y generalmente tanto el hombre como la mujer «van mucho más presionados para que «la ejecución sea perfecta».

En las relaciones estables, continua la experta, la pareja se conoce más y eso facilita la relajación y saber los gustos de cada uno.

Alcanzar el orgasmo

Larrazabal insiste en la paradoja de la presión que hay para alcanzar el orgasmo y desconocimiento que hay de cómo alcanzarlo.

«A las mujeres muchas veces no nos han contado que la forma que tenemos más fácil de alcanzar el orgasmo es por medio de la masturbación, por la estimulación del clítoris. La mayoría piensan que es por medio de la penetración. A veces, cuando no tienes mucha experiencia sexual la penetración lo dificulta», sostiene la sexóloga.

Es más fácil, aclara, con el aprendizaje del cuerpo propio, conociéndote.

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El beso lésbico de dos mujeres vestidas de falleras de una falla de Torrent (Valencia) durante la Cremà. EFE/Biel Aliño

Con este panorama, las sexólogas ofrecen una serie de pautas para liberarse de esa presión y disfrutar de la experiencia sexual.

«En primer lugar, transmitir que la finalidad de las relaciones, tanto en el sexo a solas como en compañía, no es un orgasmo. No es obligatorio que en las relaciones haya un orgasmo», reitera, de hecho, hay juegos eróticos en los que no se alcanza pero son muy placenteros.

El autoconocimiento

Otra de las recomendaciones es el autonocimiento, porque las mujeres, al igual que los hombres, tienen que conocer su cuerpo, lo que les gusta y lo que no.

«Una vez que has alcanzado el orgasmo por medio de la masturbación, poder transmitir a otra persona cómo te gusta, cómo quieres que te estimulen, que juegos eróticos son más inductores de tu deseo y de tu excitación. Eso no hay que olvidarlo nunca», prosigue Larrazabal.

La respuesta sexual humana, explica, se alcanza por dos grandes tipos de estímulos, por una parte, los denominados «inductores externos», que son todos los sentidos, y por otra, los internos, que son las fantasías.

«Tenemos que conocernos para ver qué inductores son los más eficaces para cada uno de nosotros y nosotras. Y eso requiere un aprendizaje. Y después, abandonarse al placer, no hay que mentalizarlo siempre. Yo digo, sal de tu mente y entra en tu cuerpo, es decir, vive en lo que es la atención plena al aquí, al ahora erótico», destaca Larrazabal, contactada a través del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Olvidarse de todos los pensamientos, de los mensajes que te puedan llegar, de lo que tu propia mente te dice que tienes que hacer.

Experimentar y gozar

Graña reconoce que pueden ser pautas complicadas pero son fundamentales a la hora de enseñar a las mujeres «cómo vivir el placer y la experiencia erótica».

«La idea principal sería que se centren en lo que van sintiendo. Intenten desconectar un poquito de la cabeza. Sé que es difícil porque vivimos mucho en el modo supervivencia», reconoce Graña.

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Los actores argentinos Ricardo Darín y Andrea Pietra en la obra «Escenas de una vida conyugal». EFE/ Elvira Urquijo A.

Empezar a acariciarse y conectar con las sensaciones del cuerpo y no pensar tanto en el placer del otro, o en que el otro llegue o quiera, sino más bien qué es lo que pide el propio.

«De esta forma para poder conectarme con él y a partir de ahí que se permitan explorar, porque muchas veces el problema es hacer siempre lo mismo. Hay que explorar y permitirte si tienes alguna fantasía, algún deseo y poderlo vivir, porque vida tenemos una y es importante que la experimentemos y la gocemos», sentencia Graña, impulsora de Íntimas Conexiones.

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