Padres

Arantxa García Merino tiene 42 años y es productora ejecutiva de televisión. Hace dos años tuvo una experiencia muy cercana a la muerte. Su hija pequeña tenia entonces un año. Grabó varios mensajes por si fallecía. Era su legado emocional...
La noticia ha hecho saltar todas todas las alarmas, algunos de nuestros adolescentes practican juegos sexuales de alto riesgo como el llamado juego del muelle o ruleta rusa. Los chicos se sitúan en círculo y mientras mantienen la erección, las chicas se sientan sobre ellos alternativamente cada 30 segundos para forzar la penetración. Pierde el que primero eyacula...
En este último capítulo de la serie de relatos "El día a día de Elmo y Ari", publicado con el advenimiento de los Reyes Magos de Oriente, nos centramos en una idea adulterada que subyace en nuestra sociedad y que se articula bajo la frase: "Los adultos lo sabemos todo o, al menos, más que nuestr@s hij@s pequeñ@s". Soberbia dominante que, de golpe y porrazo, se cae por su propio lastre, zafio y vulgar, cuando se arrima un@ de ell@s a tu vera y te dice con una seguridad pasmosa: "Sé algo que nadie más sabe en el mundo"... Y te deja estupefacto y sin saber...
Confieso que les he tenido cierta envidia, tanto a Papá Noel como a los Reyes Magos, cuando mis hijas eran pequeñas y les esperaban, ilusionadas, con los ojos como platos, en cada noche mágica de la Navidad. Ellos, siempre varones por tradición cultural, son los únicos personajes reales que superan el listón de la confianza que l@s niñ@s han depositado en sus padres. Menos mal que al abrir los regalos obtenemos inmediatamente el premio del regocijo interior al verles tan felices; y eso no te lo quita nadie... ¡ni siquiera el Santa Claus ese que toca las campanillas sin parar en todas las televisiones!...
Nuestros hijos e hijas, o l@s niñ@s con l@s que compartimos nuestra vida, ya sea en nuestro entorno familiar y social o en los medios de comunicación, especialmente en internet, el móvil y la televisión, son como las esponjas del mar... absorben y absorben todo lo que ven, escuchan, huelen, tocan y leen; también las mentiras que les contamos a diario, aunque lo hagamos por su honorable bienestar. Ellos y ellas, a medida que crecen nos las devolverán una por una a modo de eco. Son alumn@s tan aventajad@s en trolas, incluso con matrícula de honor en bolas y patrañas, que sin duda, más temprano que tarde, se convertirán en adultos acostumbrados a tener un gran callo cerebral...