«Disponemos de diferentes dispositivos con sus pertinentes herramientas en función de la zona a estudiar y tratar: nasogastroscopio, gastroscopio, enteroscopio, colonoscopio, duodenoscopio y ecoendoscopio», relaciona el Dr. José Carlos Marín Gabriel, especialista en aparato digestivo del hospital 12 de Octubre de Madrid.
«Nuestro objetivo es detectar cualquier patología oculta en los diferentes tejidos del tubo digestivo, haya ofrecido o no síntomas externos previamente, y proceder al tratamiento in situ si fuera necesario», dice el también director científico del Instituto Clínico del Aparato digestivo (ICAdig).
El Dr. José Carlos Marín Gabriel es, además, profesor asociado en la Facultad de Medicina de la madrileña Universidad Complutense (UCM), experto en endoscopia digestiva avanzada y consulta de alto riesgo de tumores digestivos y forma parte del Comité de Endoscopia de la Organización Mundial de Gastroenterología.

Doctor Marín Gabriel, ¿Qué es y para qué sirve el endoscopio digestivo?
Un endoscopio digestivo es un instrumento tecnológico de diagnóstico y tratamiento, mínimamente invasivo, que se introduce en el cuerpo humano para examinar visualmente el interior del tubo digestivo a través de lo que los médicos llamamos los orificios naturales: boca, ano y nariz.
La técnica endoscópica nos permite detectar dolencias y enfermedades ocultas (úlceras, pólipos o cánceres en diferentes estadios) en el aparato digestivo (esófago, estómago, intestinos delgado -duodeno, yeyuno e íleon- y grueso -ciego, colon y recto-).
¿Cómo es físicamente un endoscopio estándar?
El dispositivo endoscópico consta, en realidad, de dos sistemas complementarios: el cabezal o mando operativo de control, que se prolonga con el tubo de inserción flexible, en cuyo extremo distal se localizan la minicámara, las guías de luz (fibra óptica), los canales de trabajo (herramientas, agua y aire); así como el procesador de imagen externo, con su fuente de iluminación y su monitor.

¿Y dónde se ven las imágenes de la microcámara endoscópica?
La minicámara, de alta definición, está conectada por un cable al procesador de imágenes. Este procesador convierte la señal de vídeo proveniente de la punta del tubo o caña de inserción en una imagen que luego se muestra nítidamente en el monitor externo de visualización en tiempo real.
Con el procesador se ajustan parámetros como el brillo, el contraste o el color para poder optimizar la imagen que observa el endoscopista.

Incluso, algunos endoscopios tienen sistemas de mejora diagnóstica que permiten visualizar las lesiones del tubo digestivo con mayor claridad y definición, como la cromoendoscopia digital (remarcar las características de los tejidos internos), que se activa muchas veces con un simple botón desde el mando operativo.
Como en tantas cosas de nuestra vida diaria, la tecnología ha ayudado enormemente a l@s especialistas en aparato digestivo: distintos estudios han demostrado que al pasar de imágenes con definición estándar a imágenes de alta resolución nuestra capacidad para detectar pólipos en el colon, por ejemplo, mejoró de forma exponencial.

Volviendo al endoscopio, ¿Qué función cumple el mango operativo?
El mango operativo en endoscopia es la parte del dispositivo que sostiene, maneja y controla el especialista en aparato digestivo: dirige el movimiento de la punta distal del tubo de inserción.
Básicamente, se compone de dos ruedas, una rueda grande, que nos permite hacer los movimientos de arriba hacia abajo, y otra más pequeña, situada junto a la anterior, para realizar los movimientos de derecha a izquierda.

Las ruedas se acompañan de unos tensores que discurren internamente por caña hasta la punta del endoscopio, a modo de cadena de una bicicleta; engranaje que permite la suave ejecución del movimiento ordenado por las ruedas que opera el endoscopista.
Además, cada una de estas ruedas dispone de una pequeña palanca que actúa como un freno; se usa cuando el tubo de inserción demuestra cierta inestabilidad en la zona de campo visual en la que se está trabajando.
Dr. Marín Gabriel, parece el mando de un videojuego… ¿Qué más pueden hacer?
Las paredes del tubo digestivo están plegadas, lógicamente. Por ejemplo, el estómago y el colon no tienen aire en su interior que pueda permitir separar las paredes para su observación y análisis.
Con este objetivo, el endoscopio tiene dos válvulas en el cabezal operativo a disposición del médico especialista:

La válvula de insuflación permite introducir aire o gas CO2 en el tubo digestivo con el fin de separar las paredes funcionalmente unidas y ver adecuadamente el revestimiento de este tejido, la capa de mucosa, que es la que nos interesa a l@s endoscopistas.
La insuflación de aire es más habitual debido, en muchos casos, a las carencias sanitarias de un sistema especial para insuflar CO2, gas que resulta menos molesto para los pacientes, ya que la hinchazón abdominal es menor tras la intervención.
Cuando activamos esta válvula, también nos permite limpiar con un poquito de agua la punta del endoscopio (minicámara y guías de luz), que puede estar empañada o con elementos adheridos que la ensucian.

La válvula de aspiración permite justo lo contrario, puesto que sirve para sacar el aire o el gas que hemos introducido, consiguiendo el bienestar del paciente.
Además, renovando el aire interior se pueden ver mejor algunas lesiones planas, como los pólipos serrados en el colon, más difíciles de captar a simple vista de monitor.
A la vez, con la aspiración se retira el contenido del tubo digestivo que impide una observación detallada, como puedan ser restos de saliva del estómago o de heces en el colon.
Es posible, asimismo, introducir herramientas operativas a través de lo que llamamos el canal de trabajo del endoscopio. A la par, este canal facilita la aspiración del contenido innecesario del tubo digestivo.

Doctor, vemos dos botones (1 y 2) en la fotografía detallada del mango endoscópico ¿Para qué se utilizan?
Disponemos de botones asignables que nos posibilitan realizar fotorgrafías y vídeos para incluirlos en los informes resultantes de la prueba endoscópica.
Incluir imágenes es esencial tanto para asegurar la de calidad del diagnóstico y el tratamiento puestos en práctica, como para contrastar nuestras opiniones médicas entre los diferentes especialistas relacionados.
Algunos modelos avanzados de endoscopio incorporan un botón para modificar la coloración de las imágenes que está viendo el endoscopista en el monitor, que se denomina cromoendoscopia.

Algunos endoscopios más avanzados, incluso, tienen botones que permiten aumentar mucho más la imagen de la exploración; al pulsar el botón se consigue una especie de zoom o efecto lupa que ayuda a observar y analizar los pormenores de las lesiones.

También, hay endoscopios que en su mango tienen una especie de rueda que proporciona mayor rigidez a la caña del endoscopio o tubo de inserción.
Este sistema de rigidez variable nos permite progresar con mayor facilidad por los diferentes tramos del tubo digestivo, ayudando al avance del endoscopio hasta el punto final deseado por el endoscopista.
¿Y el tubo endoscópico que se introduce en el cuerpo llega a todos los rincones?
Sí, y su longitud depende de los órganos que pretendemos visualizar. La caña del tubo de inserción es más larga en un colonoscopio y más corta para una gastroscopia.
En cualquier caso, los tubos están señalizados exteriormente con unas rayas blancas que nos permiten saber en qué zona del aparato digestivo estamos trabajando: estas marcas se visualizan cada cinco centímetros desde la punta distal en un gastoscopio y cada diez en el caso de un colonoscopio.
La punta del tubo de inserción utiliza guías de luz que nos permiten visualizar dentro de la pared del órgano a estudiar. Es fundamental hacer llegar la luz porque en el interior del cuerpo humano, como sucede en el aparato digestivo, no existe iluminación natural o de otro tipo.

Doctor Marín, ¿Y cómo se controla el endoscopio durante la exploración?
El endoscopista sostiene el mango de control con la mano izquierda, habitualmente, y con la derecha maneja el tubo de inserción flexible; lo dirige con delicadeza hacia el interior del órgano que se va a examinar.
Por pura lógica, el manejo del endoscopio requiere cierta destreza manual, como sucede con cualquier otra técnica en medicina. Se necesitan práctica y experiencia para controlar los movimientos y no hacer daño al paciente.
Al principio, cuando estás aprendiendo, a todos y todas nos ha resultado siempre una técnica complicada; pero con el tiempo, cerebro, manos y ojos se unen para que la exploración, el diagnóstico y el tratamiento se conjuguen perfectamente con todas las partes del endoscopio.
Doctor, ya sabemos que la tecnología se adapta a l@s pacientes, ¿Pero todos los endoscopios son iguales?
Hay pequeñas variaciones, como el nasogastroscopio, que tiene un diámetro muy fino (5,9 ó 6 mm) para poder pasar por la nariz; o el enteroscopio que debe poder utilizar uno o dos balones en el Intestino delgado.
Otro ejemplo sería el colangioscopio, quizá el endoscopio más fino que tenemos, y que nos permite ver dentro de la vía biliar. Eso hasta hace pocos años era inviable.

Pero sin duda existen dos endoscopios que son claramente especiales, usados desde hace mucho tiempo.
El duodenoscopio se emplea para realizar la prueba CPRE (colangio pancreatografía retrógrada endoscópica). Con esta prueba lo que podemos hacer es diagnosticar y sobre todo tratar enfermedades de la vía biliar y el páncreas.
Lo más peculiar de este endoscopio es que la minicámara está dispuesta en un lateral de la punta del tubo de inserción. El resto de endoscopios tienen visión frontal.

Y esto es así porque nos permite ver mejor la zona donde desemboca la vía biliar en el tubo digestivo (duodeno), en la zona que llamamos la papila de Váter.
Con el duodenoscopio se podrá realizar una estinterotomía para mejorar la apertura del canal de salida de la bilis; extraer cálculos del conducto biliar (cristalizaciones de fluidos) o dilatar su estenosis (estrechamiento); incluso colocar prótesis cuando este canal está obstruido.
La otra peculiaridad que tiene este tipo de endoscopio es que dispone de uña elevadora que se encuentra en el extremo donde termina el canal de trabajo. Permite dirigir mejor ciertos instrumentos específicos para esta prueba CPRE.

Hablamos de otro dispositivo especial con el ecoendoscopio, tubo que dispone de una sonda de ecografía en su punta distal.
El ecoendoscopio permite analizar mediante técnica de ultrasonido las diferentes capas del propio tubo digestivo y, además, lo que sucede en los ganglios y en las paredes de otros órganos colindantes, como el páncreas.
Existen dos configuraciones básicas del ecoendoscopio según la sonda de ecografía.
Radial o sonda perpendicular al eje del endoscopio, que permite obtener imágenes en 360º.
Lineal o sonda longitudinal al eje el endoscopio, que permite observar sólo la zona donde se va a apoyar la punta endoscópica.
Las sondas lineales incorporan un canal que permite introducir una aguja para la toma de muestras, así como otros materiales para colocar prótesis o drenar cavidades.
En el próximo videoblog de Aparato Digestivo realizaremos una entrevista al Dr. Marín Gabriel sobre las herramientas más habituales que se usan en la endoscopia digestiva.



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