El cerebro está conectado con todo el cuerpo y cuando algo no anda bien, se expresa a través de él. No hay trastorno de salud mental que no conlleve una serie de señales, de síntomas físicos, que no siempre son iguales. Los más habituales suelen ser los relacionados con el aparato digestivo, pero también con el sistema cardiovascular, la piel o el cabello, entre otros.
Cabe aclarar que tener síntomas de forma ocasional y sentirse anímicamente mal, no significa que haya un trastorno de salud mental, tal y como explica a EFE Salud, el psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid Carlos Parro.
Distinguir entre malestar y trastorno
«No todo sufrimiento es un trastorno mental. Hay sufrimientos o respuestas desagradables de nuestro cuerpo o de nuestra mente que no son realmente un trastorno mental o una enfermedad», incide el experto con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre.
De forma que hay que distinguir lo que es el «sufrimiento fisiológico, que es saludable y normal» y que no quiere decir que el cerebro funcione mal, sino todo lo contrario: reacciona a una situación puntual complicada como tiene que hacerlo. Se expresa a través del cuerpo, porque el cerebro «también es cuerpo».
«Por ejemplo, si yo estoy sufriendo un atraco, es normal que tenga palpitaciones, temblores, especialmente cuando termine esa situación de estrés, pero también cada persona reacciona de una manera, o que tenga la boca seca, o que después me duela el estómago», expone Parro, quien subraya que sería una reacción propia de una situación de extrema gravedad.
Cuando hay que preocuparse
Cuando hay que preocuparse es cuando ciertos síntomas se reflejan en el cuerpo y se acompañan de «esfuerzos muy significativos para poder cumplir con tus planes, con tus obligaciones, es decir, cuando completar el día a día supone un grandísimo esfuerzo».
«No me refiero a grandes proyectos, sino a veces a poder llevar a tus hijos al colegio o a poder hacer tu trabajo», asevera el psiquiatra del Marañón.

Esta afectación funcional es la que para los expertos marca la diferencia «entre somatizaciones o signos fisiológicos que son normales y un trastorno».
Los síntomas en el cuerpo de posibles trastornos de salud mental pueden aparecer en prácticamente todos los órganos, aunque en algunos son más recurrentes, si bien hay que tener en cuenta que lo habitual es que sean varias las señales, no una sola.
«Por supuesto que pueden ser signos que te están dando una información de que tienes que parar, pero es muy raro que vengan de forma aislada», apunta Parro.
Síntomas digestivos
En este sentido, indica que los síntomas digestivos «son los signos fisiológicos o somatizaciones más frecuentes».
Entre ellos, se encuentran las nauseas, la sensación de nudo en el estómago, el dolor abdominal, la diarrea, el estreñimiento y las alteraciones del apetito.
Síntomas cardiovaculares
Episódicamente, los síntomas que afectan al sistema cardiovascular también son habituales cuando hay trastornos de salud mental
«¿Cuantas veces hemos tenido palpitaciones, falta de aire, taquicardia o sensación de que se nos va a salir el corazón del pecho ante situaciones de estrés? puede eso también sucede en contextos relacionados con trastornos mentales», destaca el psiquiatra.
Aumento de la percepción del dolor
Entre los síntomas que el cuerpo manifiesta cuando hay trastornos de salud mental se encuentra una mayor percepción y sensibilidad al dolor.
«El estrés agudo o la depresión incrementan la sensibilidad del cuerpo al dolor», señala Parro, de hecho es uno de los síntomas más frecuente en mujeres, al igual que los digestivos y las cefaleas.
En la piel y el cabello
La piel es un órgano «muy relacionado» con el cerebro y cualquier sufrimiento mental precipita que se desencadenen trastornos dermatológicos, que pueden ser nuevos o brotes por problemas crónicos en este órgano.

«Se pueden manifestar en dermatitis, hay personas que tienden a rascarse de forma compulsiva, sudoración, acné y en el cabello, que se cae»
Con todo ello, el psiquiatra apunta que cuanto más grave es el cuadro de trastorno mental, más frecuente es que aparezcan síntomas corporales.
«Las personas con depresión suelen tener una carga de síntomas físicos impresionante, también en la ansiedad, de hecho, entre los criterios diagnósticos de trastorno de pánico están los síntomas físicos», subraya Parro.
Tratar los síntomas
Todos estos síntomas tienen que ser tratados.
«Si yo tengo un acné, puedo recibir un tratamiento para el acné aunque se deba a un sufrimiento psíquico; si me duele la cabeza, se me debe tratar esa cefalea. No hay que caer en el ‘cómo esto es psicológico, no te ayudo con el síntoma físico'», advierte Parro.
Porque «a los pacientes con trastornos mentales graves, a veces se les hace menos caso, se les presta menos atención a sus patologías físicas».
Esta situación «conlleva una mayor mortalidad y una menor esperanza de vida a los pacientes».
«No hay que perder de vista algo tan de cajón como que por tener un trastorno mental, especialmente los trastornos mentales graves, también van a tener igual o más trastornos físicos, enfermedades físicas, somáticas, que el resto de la población», recalca el psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón.
Asimismo, indaga en que a veces cuesta identificar los síntomas en el cuerpo como señales de trastornos de salud mental, pero también hay que tener en cuenta que a pesar de tener ese diagnóstico puedan deberse a otra causa orgánica.



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