por qué la risa da tanto bienestar
Dorothy Liechtenstein ríe ante el trabajo "Mujer en el baño", del artista Roy Liechtenstein, en el Museo Albertina de Viena. 27 de enero de 2011. EFE/HANS KLAUS TECHT

Que te ataque la risa y que el cerebro goce (o por qué una carcajada puede darnos tanto bienestar)

Los ataques intimidan; así, de primeras, dan “yuyu”. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, “ataque” significa:

  1. Acción de atacar, acometer o emprender una ofensiva 
  2. Acción de atacar, perjudicar o destruir
  3. En algunos deportes, iniciativa que toma un jugador o un equipo para vencer al adversario
  4. Acceso repentino ocasionado por un trastorno o una enfermedad, o bien por un sentimiento extremo (y aquí la RAE habla de “ataque de nervios”, “ataque de ira” o “ataque al corazón”)

Vaya manera de empezar la información, ¿no? Bueno, vamos a cambiar las tornas para que el final sea estimulante, positivo. Alegre.

Empecemos señalando que los ataques de risa son buenos, muy buenos, porque si se “sufren”, el cerebro disfruta. Y disfruta tanto que lo revitalizas. 

Pero mejor que lo cuente una experta, la neurocientífica Elena Gallardo, profesora del Máster en Neurociencia y Educación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Un ataque de risa, «un absoluto revitalizante»

EFE Salud preguntó a Gallardo: ¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando nos da “un ataque de risa”?

En un intercambio de correos electrónicos y de audios, explica la especialista que cuando “la risa es prolongada”, intervienen los tres grandes grupos del cerebro, lógico, emocional y motor, o en otras palabras, sus tres principales respuestas. Porque tras evaluar eso que nos hace reír y finalmente reír gracias a la activación de la dopamina, nuestro cuerpo empieza moverse.

La neurocientífica Elena Gallardo. Imagen cedida

Se mueve la cara debido a la sonrisa, la risa o la carcajada; se mueven las manos; y se mueve el tronco superior (¿a que te has inclinado hacia adelante mientras llevas un rato riendo?)… Todo esto es un chute de vida.

“La respuesta de nuestro cerebro es o pensar, o emocionarse o ponernos en acción. Cuando se activan esas tres grandes regiones y ponemos en práctica la parte de cognición, la de emoción y la de acción, en un ataque de risa tenemos un absoluto revitalizante, una actividad muy pero que muy completa, y muy saludable”, describe Gallardo.

Detrás de esta inyección de energía y buen rollo, una serie de neurotransmisores, como la dopamina, mencionada antes. No es la única. Las endorfinas, gracias a la risa, se desbocan. Un torrente de “analgésicos naturales generadores de bienestar”, dice la neurocientífica.

«Un ataque de risa es un absoluto revitalizante, una actividad muy pero que muy completa, y muy saludable»

Por si fuera poco, este torrente de alborozo y euforia es contagioso porque si “la hormona de la felicidad” campa a sus anchas, libre y alegre, campa también la oxitocina, “la llamada hormona del vínculo especial”, responsable de “la conexión con otros”.

Por entenderlo rápido: la risa contagiosa. ¿No has empezado a reír también al ver a alguien al lado riendo sin parar, víctima de una ataque de risa? 

La expansión de la parte emocional del cerebro

Nos hemos detenido un rato estupendo en los ataques de risa, lo hemos pasado bien. Pero antes de las carcajadas que no cesan están las sonrisas, también revitalizantes.

La causa de una sonrisa es un trabajo cerebral en el que participan “la corteza prefrontal”, en donde se evalúa el contexto en el que se está produciendo ese “elemento de humor”, y “la zona de la unión temporo-occipital”, en la que se detectan “posibles incongruencias, sorpresas, ante las que el cerebro suele responder de manera inmediata y con humor”. “Es el claro ejemplo – continúa Gallardo – del humor absurdo”.

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EFE/EPA/HANNIBAL HANSCHKE

Hasta aquí la parte lógica, pero el camino sigue con la parte emocional, la del “sistema límbico” del cerebro, en el que la amígdala cerebral ejerce “la comprensión emocional del humor”, y por tanto, detecta la diferencia entre lo que hace gracia y lo que da risa.

Y “cuando reímos es como si se expandiera esta parte emocional del cerebro”, asegura la neurocientífica de la UNIR, ya que se libera la dopamina, “un sistema neurotransmisor que hace que sintamos placer y satisfacción por algo”. Además, con la risa, el sistema de recompensa con el que opera el cerebro en situaciones así  “se retroalimenta”, por lo que aumenta la sensación de placer y satisfacción.

Intentar cultivar el humor… Incluso en contextos adversos

Escribirlo es sencillo; hacerlo…

Es fácil escribir que intentes reir a pesar de las malas noticias que ocupan portadas y aperturas en estos días de misiles y declaraciones altisonantes. Hacerlo…

Pero, al menos, recordar que “la risa es un absoluto revitalizante”, en palabras de la experta consultada, que explica esto:

“El cerebro está diseñado en lo evolutivo para ponderar lo negativo frente a lo positivo; siempre vamos a ver antes el inconveniente que lo conveniente, de modo que debemos entrenar a la inversa porque si somos capaces de buscar lo positivo de la situación, sacar el humor de situaciones que vivimos, incluso si las situaciones se tornan difíciles, es un síntoma de personas que se autocuidan, que saben de los beneficios de cultivar pensamientos positivos y el humor en la vida”.

Si acaso necesitas más argumentos a favor de la risa, Gallardo aporta uno más: “Las sonrisas, además, son contagiosas, como el humor, porque en el cerebro las neuronas espejo son las responsables de imitar el comportamiento de los demás de manera inconsciente. Así que sí, cultivemos la risa, la sonrisa, el humor”.

Ojalá este final haya trazado una sonrisa en tu cara.

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