Autor: Gregorio Del Rosario

En este último capítulo de la serie de relatos "El día a día de Elmo y Ari", publicado con el advenimiento de los Reyes Magos de Oriente, nos centramos en una idea adulterada que subyace en nuestra sociedad y que se articula bajo la frase: "Los adultos lo sabemos todo o, al menos, más que nuestr@s hij@s pequeñ@s". Soberbia dominante que, de golpe y porrazo, se cae por su propio lastre, zafio y vulgar, cuando se arrima un@ de ell@s a tu vera y te dice con una seguridad pasmosa: "Sé algo que nadie más sabe en el mundo"... Y te deja estupefacto y sin saber...
Confieso que les he tenido cierta envidia, tanto a Papá Noel como a los Reyes Magos, cuando mis hijas eran pequeñas y les esperaban, ilusionadas, con los ojos como platos, en cada noche mágica de la Navidad. Ellos, siempre varones por tradición cultural, son los únicos personajes reales que superan el listón de la confianza que l@s niñ@s han depositado en sus padres. Menos mal que al abrir los regalos obtenemos inmediatamente el premio del regocijo interior al verles tan felices; y eso no te lo quita nadie... ¡ni siquiera el Santa Claus ese que toca las campanillas sin parar en todas las televisiones!...