Autor: Gregorio Del Rosario

Las niñas y los niños, cuando son muy pequeños y todavía no tienen la capacidad de atar todos los cabos de la realidad que nos rodea, de cómo funciona el mundo, buscan y encuentran argumentos "marcianos y maravillosos" para explicar aquellas cosas que no hemos tenido la oportunidad o la sensibilidad de contarles; por ejemplo, el origen de los billetes en efectivo que se extraen de los cajeros automáticos, cuando te espetan eso de "¡pues saca el dinero con la tarjeta, que es gratis... yo quiero el juguete!"; o la procedencia de la leche con cacao de su desayuno o merienda...
Aviones comerciales en Nueva York, mochilas-bomba en Madrid y Londres, gas sarín en Tokio, hombre-bomba en un hospital de Pakistán, munición de guerra en la Universidad de Garissa (Kenia), maletas-bomba en el aeropuerto de Bruselas, atropello masivo de turistas con un camión pesado en Niza (Francia) o masacre con fusiles de asalto kalashnikov y toma de rehenes en París... "el terrorismo es una realidad que nos afecta a todos, y podemos minimizar el doloroso número de víctimas mortales si también empleamos soldados sanitarios para combatirlo, fuerzas militares de elite que defienden y curan a los heridos en la zona cero del atentado"...
Una vez que las Células de Estabilización de la Brigada de Sanidad del Ejército de Tierra han conseguido mantener las constantes vitales de un soldado herido en el frente de batalla toca llevarlo con urgencia al quirófano, donde le esperan, casi en vanguardia y bisturí en mano, otros soldados sanitarios, los cirujanos, enfermeros y auxiliares que le darán una segunda oportunidad al luchar por su admirable vida o por sus brazos y piernas, o por sus órganos vitales o por cualquiera de sus sentidos, como la vista...