Autor: Gregorio Del Rosario

Estamos viendo por la televisión o por internet cómo millones de 'moviladictos' persiguen a los escurridizos y virtuales Pokémon Go por todo el mundo. Ellos y ellas dicen que están jugando, que solo es un entretenimiento, pero cabría pensar si una gran mayoría pretende cruzar esa frontera difusa entre la realidad y la ficción para escapar definitivamente a la rutina de las obligaciones terrenales. En esta vieja dimensión, reinventada ahora en una nube de billones de microdatos, es muchísimo más fácil la transmutación y vivir las fantasías más inverosímiles. Hace muy pocos años la gente se conformaba con parecerse a Indiana Jones... ¿o era a Harrison Ford?...
Perros, gatos, pájaros, conejos, hámsteres, comadrejas, serpientes, tarántulas y, si les dejáramos, hasta elefantes. Existe, ha existido y existirá siempre el debate familiar, hasta que los animales digan ¡Basta!, de si es conveniente o no tener una mascota en casa, ya sea para acompañar a los hijos únicos, para atemperar las disputas entre hermanos y hermanas o simplemente para cerrar el círculo imaginario de un hogar feliz: el padre, la madre, los hijos, la perrita... y un crustáceo de río...
El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria...
Los adultos ejercemos de padres y los niños de hijos, pero a veces intercambiamos esos papeles y son ellos los que nos recuerdan la insensatez de algunos de nuestros hábitos más rutinarios; por ejemplo, cuando enjuician con voz franca y directa nuestras adicciones mortales al tabaco y al alcohol o nuestro gusto insaciable por alimentos insanos, un combinado enfermizo de azúcar y grasas saturadas. Esos momentos de incoherencia absoluta se pueden convertir, si reaccionamos con diálogo y autocrítica, en la clave del respeto y de la convivencia en el seno de la familia. El otro camino lleva a su muerte segura...