Cambiarse el color de ojos por estética es una práctica que entraña muchos riesgos, ya que no hay evidencia científica de que sea segura. Además, puede hipotecar la salud visual porque impide intervenciones en un futuro que pueden ser necesarias, como las cataratas o el desprendimiento de retina. Los oftalmólogos advierten de que es una operación "que carece de sentido común". ...