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EFE/ EMILIO NARANJO

El caldo de huesos, un aliado rico en colágeno, pero no el único

Es la proteína que más abunda en el cuerpo y es fundamental para los cartílagos, los tendones, los huesos y la piel. Se trata del colágeno, que está presente en varios alimentos y de un tiempo a esta parte el caldo de huesos se ha convertido casi en un plato ‘de moda’ por su culpa.

Hablamos de la proteína estructural de los elementos que sostienen el organismo, explica a EFE Salud Carmen Aragón, vocal del comité gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Las propiedades del colágeno

«Las moléculas de colágeno se ensamblan formando fibras y otras estructuras similares que confieren a órganos y tejidos elasticidad y resistencia», subraya la médica especialista en endocrinología y nutrición.

Favorece la reparación de los tejidos dañados, y contribuye a mantener la piel tersa, hidratada y elástica, con lo que retrasa la aparición de arrugas y flacidez, indica en su web la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Además, el colágeno «actúa como una barrera protectora» en órganos como el hígado, los riñones y los vasos sanguíneos, manteniendo su estructura y función, según la CUN.

Se sintetiza en las células del organismo y al igual que otras proteínas, a través del ensamblaje de aminoácidos procedentes de la dieta.

¿Dónde lo encontramos?

De hecho, está presente en «casi todos los alimentos de origen animal», asegura la experta de la SEEN, sobre todo en huesos, cartílagos y estructuras tendinosas.

En concreto, algunos de los alimentos son las manitas de cerdo, que tienen entre 6.000 y 9000 miligramos por cada 100 gramos de porción comestible; también la piel de cerdo (5.000-9.000), la de pollo (5.000-8.000), los tendones de vaca (4.000-7000) y el caldo de huesos (4.000-6000).

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Vista de un puesto de alimentación en el Mercado Maravillas en Madrid. EFE/Javier Lizón

Precisamente el caldo de huesos es uno de los platos más recurrentes para consumir colágeno, de hecho, no es extraño que los carniceros comenten que los huesos de vaca están muy demandados, también entre los jóvenes que acuden al gimnasio.

«No existen los superalimentos, existen patrones dietéticos saludables y no saludables. El caldo de huesos es rico en colágeno, calcio y magnesio en relación a otros caldos pero no supera a las fuentes proteicas nutricionales como huevo, carne magra o pescado», sostiene Aragón.

El pescado con piel, el pulpo, el rabo de toro, los calamares, las mollejas o el hígado de vaca son otros de los alimentos ricos en colágeno, según la CUN.

Y ciertos alimentos vegetales, como la soja, los frutos secos y las semillas, favorecen su producción en el cuerpo.

Los suplementos

La producción de colágeno también requiere nutrientes como el zinc, que se puede encontrar en mariscos, legumbres, carnes, frutos secos, semillas y cereales integrales; y la vitamina C, en cítricos, frutos rojos, pimientos y tomates, entre otros.

A juicio de la experta de la SEEN no es necesario tomar suplementos de colágeno. Esta proteína se degrada y sus aminoácidos son los que se utilizan para la síntesis de proteínas endógeas, una de las cuales es el propio colágeno, insiste.

«Los estudios sobre la utilidad y efectos de la suplementación con colágenos sobre la piel y articulaciones son pequeños y con resultados variables, además en pocos trabajos se comparan con aporte de aminoácidos de otras fuentes, por lo que no se puede establecer la recomendación de consumir suplementos de colágeno», asegura Aragón.

Sobre ello, la CUN indica que si se consume una dieta rica en proteínas de alta calidad y nutrientes esenciales para la producción de colágeno, «es posible que no se necesite suplementos adicionales».

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