desahucio personas mayores
La vecina de 87 años, Maricarmen Abascal (i), acompañada por representantes del movimiento vecinal ´Inquilinas de Madrid´. EFE / Nahia Peciña.

El sufrimiento que genera un desahucio en las personas mayores: les arranca la vida y la identidad personal

Cuando a una persona la desahucian, el impacto en su salud mental es manifiesto. Cuando, además, esa persona es mayor, el golpe es aún más fuerte. Su hogar, el espacio de seguridad en el que han vivido tantos años, con tantas vivencias, le es arrancado de golpe.

Maricarmen, de 87 años, ha sido desahuciada este miércoles en Madrid del hogar en el que ha vivido los últimos 70 años, situado en la calle Sáinz de Baranda de Madrid, del cual ha salido en camilla, hacia una ambulancia del Samur.

A las puertas del edificio, la abogada de la anciana, Beatriz Duro, ha explicado previamente que la propiedad, la empresa Urbagestión, no ha aceptado las propuestas existentes para llegar a una solución o aplazar la salida de la mujer del inmueble.

Decenas de personas, situadas tras el cordón policial han gritado en apoyo a Maricarmen.

Las consecuencias psicológicas de un desahucio

Una situación como la vivida por Maricarmen no es inocua para la salud mental, tal y como explica a EFE Salud el psicólogo general sanitario Juan G. Castilla.

«Hay que tener en cuenta que el hogar es el espacio ‘de seguridad’ para las personas, y si es una persona mayor lo habitual es que haya vivido muchos años, muchas vivencias, muchas experiencias; y con un desahucio le arrancas gran parte de su vida y de su identidad personal», afirma Castilla.

Las consecuencias psicológicas que pueden sufrir las personas desahuciadas pasan por padecer un «duelo complejo, por varias situaciones simúltáneas».

El psicólogo advierte de que puede provocar una depresión severa, por haber perdido la casa de una manera «violenta y abrupta». También causar ansiedad anticipatoria, por el miedo a no saber qué va pasar a partir de ese momento. La persona se pregunta dónde va a vivir, dónde va a poder dormir a partir de ahora.

«Con esa suma de factores puede llevar a ideas de suicidio, para intentar acabar con todo el dolor que viene de golpe», advierte el experto.

Para superar el drama, Castilla afirma que se precisa un proceso de adaptación emocional, para poder habilitar los recursos propios o las ayudas comunitarios, así como activar la red social que tiene la persona mayor «para poco a poco establecer unas medidas básicas de seguridad».

Y si es posible «tener apoyo psicológico profesional que le permita reestructurar su realidad, evitar la culpabilización y conseguir que el dolor no se quede anclado», concluye Castilla, divulgador del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Las mujeres, las más afectadas

Según un estudio que lideró la Universidad de Granada (UGR), el 88 % de las personas desahuciadas tiene ansiedad y el 91 % sufre depresión.

El estudio, que fue publicado hace unos años en la revista The Spanish Journal of Psychology, muestra que en ambos casos hay diferencias de género, puesto que son las mujeres las que presentan niveles más altos.

Artículos relacionados