La leche fermentada por la acción de las bacterias del ácido láctico, como los lactobacillus o los lactococcus, "ayuda a disminuir el riesgo de padecer diabetes, a minorar los niveles de triglicéridos en sangre o a reducir el perímetro de la 'barriguita', evitando de paso el síndrome metabólico", expone el profesor Jordi Salas i Salvadó, catedrático de Nutrición de la tarraconense Universidad Rovira i Virgili de Reus...