El delirium tremens es una forma grave de abstinencia alcohólica caracterizada por una alteración aguda de la conciencia, la atención y el sistema nervioso autónomo. Se trata de una emergencia médica que puede poner en peligro la vida si no se trata a tiempo, según la Clínica Universidad de Navarra.
Quienes lo padecen pueden experimentar alucinaciones, agitación severa y síntomas fisiológicos intensos, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves, incluida la muerte.
El término delirium tremens se refiere a una abstinencia alcohólica severa que suele afectar a personas con un consumo crónico y prolongado de alcohol. Según la clínica citada, se manifiesta con alteraciones cognitivas, autonómicas y conductuales, además de alucinaciones y temblores intensos.
Por lo general, los síntomas aparecen entre 48 y 96 horas después de la última ingesta de alcohol.
Síntomas del delirium tremens: señales de alerta
El delirium tremens se manifiesta con una combinación de síntomas físicos, neuropsiquiátricos y conductuales cuya intensidad varía según la gravedad del caso, según la Clínica Universidad de Navarra.
Síntomas físicos
- Temblor: Movimientos incontrolables en manos y extremidades.
- Taquicardia: Ritmo cardíaco acelerado.
- Fiebre: Aumento de la temperatura corporal.
- Sudoración excesiva: Sudoración intensa incluso en reposo.
Síntomas neuropsiquiátricos
- Ansiedad extrema: Sensación de pánico o paranoia.
- Alucinaciones: Percepciones visuales o táctiles, como la sensación de insectos en la piel.
- Confusión: Desorientación en tiempo, espacio y persona.

Tratamiento del delirium tremens
El delirium tremens requiere atención médica urgente, generalmente con hospitalización para estabilizar al paciente y evitar complicaciones potencialmente mortales, según la Clínica Universidad de Navarra.
Intervenciones iniciales
- Rehidratación: Administración intravenosa de líquidos para corregir desequilibrios electrolíticos.
- Monitorización: Control continuo de signos vitales y estado mental.
Tratamiento farmacológico
- Benzodiacepinas: Como diazepam o lorazepam, para reducir la agitación y prevenir convulsiones.
- Antipsicóticos: En casos de alucinaciones severas o agitación extrema.
- Suplementos vitamínicos: Especialmente tiamina, para prevenir daños neurológicos.



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