Ángel Alonso Giménez | Gregorio del Rosario
La fotografía del momento en el abordaje de la calvicie muestra una creciente demanda de soluciones, y a la vez, un aumento de la confianza en ellas, caso del trasplante capilar. Así lo asegura en una entrevista a EFE Salud el jefe del servicio de dermatología del Hospital Clínico San Carlos, Eduardo López Bran: “El escenario ha cambiado radicalmente, la demanda ha crecido a nivel general; los datos del mercado mundial hablan de cifras muy elevadas”, describe.
Existe un tercer elemento en el paisaje de la fotografía: el empuje de la ciencia. El propio López Bran está impulsando una investigación basada en el uso de células madre y de una molécula energizante con la finalidad de dar con un método que ataje la alopecia, en especial la androgenética, la más común. El especialista anunció en este medio, el 1 de julio de 2025, que es posible que el proyecto culmine en 2030.
“Seguimos adelante y esperamos que a lo largo de 2026 continúen las investigaciones y podamos ir dando la información necesaria respecto de su evolución”, afirma.
Mientras tanto, el trasplante capilar se sitúa como una de las opciones más viables y garantistas. ¿Pero cómo se hace esta operación?
Más demanda de varones… Y de jóvenes
Antes, rasgos de contexto, que es el siguiente: hay actualmente más demanda de tratamientos contra la calvicie en un momento en el que aumenta la incidencia de la calvicie, y no sólo en hombres, sino también en mujeres. ¿Qué está pasando?
La alopecia androgenética, en palabras de López Bran, es el tipo de pérdida de pelo “más frecuente” en la raza caucásica, y en España, apunta además, “tiene una incidencia elevadísima”.
¿Por qué? “Probablemente factores ambientales –dice– hayan supuesto un aumento de la incidencia porque hay muchas mujeres y hombres cuya carga genética, cuyo genoma, no tiene suficiente fuerza para expresarse clínicamente de manera espontánea, pero en presencia de factores ambientales, de factores coadyuvantes, se va a expresar esa pérdida de pelo”.

Sobre la creciente demanda de tratamientos, el injerto capilar en concreto, el dermatólogo, director de la Clínica IMEMA, asegura “a grandes rasgos” que ”un 85 % de los pacientes que se hacen un trasplante de pelo son hombres y un 15%, mujeres”.
Destaca que entre los pacientes varones “hay un pico importante de jóvenes” de 25 a 35 años que “ante los primeros síntomas de calvicie no quieren que sean visibles”. “Después hay otro segmento de edad en torno a los 50 años, e incluso de más edad, que quiere rejuvenecer y recuperar su imagen joven y tener una apariencia capilar y consecuentemente una apariencia en general más juvenil”, explica. En este sector, indica, la presencia de mujeres es más importante.
Los motivos para «ponerse» pelo
La búsqueda de esa apariencia juvenil, la aspiración a resistir el paso del tiempo, incluso dar la sensación de que lo esquivas, son los motivos de los pacientes para someterse a una operación de injerto capilar.
En palabras del dermatólogo, la casuística es “muy variada”, pero dos razones sobresalen: la primera, cuando “tanto hombres como mujeres” llegan a la consulta “muy preocupados en muchas ocasiones por la pérdida del pelo”; y la segunda, cuando los/las pacientes saben que “hay una posibilidad de mejora” respecto a su pérdida de pelo.
“Todos queremos sentirnos bien, todos queremos vernos bien, y cuando la ciencia es capaz de dar respuesta a esas demandas sociales a través de prácticas adecuadamente acreditadas, adecuadamente demostradas, yo creo que no hay ningún inconveniente en que las pongamos a disposición de los pacientes”, reflexiona López Bran.
Una advertencia, no obstante. “Siempre digo a los pacientes jóvenes –añade– que estamos ante un problema que en muchas ocasiones no tiene una repercusión sobre la salud, pero en otras sí, porque la pérdida precoz del pelo va a conllevar que ese paciente pierda la barrera natural, la protección física que tiene frente al medio ambiente y la radiación solar”.
El día de la operación
Una consideración inicial: “El trasplante de pelo va a permitir repoblar, va a permitir recuperar el pelo en aquellas áreas en las que el paciente lo haya perdido, pero no va a evitar que continúe la pérdida de pelo motivada por su alopecia androgénica”.
En tal caso, “será necesario instaurar un tratamiento integral”, es decir, “un tratamiento médico que evite la progresión de su alopecia, que fortalezca el pelo que se ha debilitado”, por un lado, y “un tratamiento quirúrgico que repueble aquellas áreas en las que también ha perdido el pelo”, por otro.
Además, según puntualiza, “el tratamiento médico va a ayudar a que el resultado del trasplante que realicemos sea mejor y más rápido”.

Y ahora, situémonos en el día de la operación. ¿Cómo se prepara un especialista?
Lo cuenta López Bran, 30 años de experiencia:
1- “En primer lugar, tenemos que hacer una correcta evaluación para que el paciente tenga un correcto estado de salud”.
2- ”En segundo lugar, tenemos que evaluar si tiene una zona donadora suficiente. La zona donante en los hombres es toda la herradura que va de una oreja a otra. Esa zona donante tiene una longitud, tiene una anchura y tiene una densidad por centímetro cuadrado. Eso nos va a determinar el número de unidades foliculares que podemos extraer y posteriormente implantar”.
“En las mujeres, la zona donante se limita a la zona central, a la zona de la nuca. Por lo tanto, tenemos una zona donante menor. De ahí que el número de unidades foliculares que podamos trasplantar a una mujer sea más baja”.
3- Hechos todos los pasos anteriores, todas las evaluaciones y supervisiones, llega la intervención.
Los pasos los describe López Bran:
- “El paciente acude a la clínica, se cambia, se pone cómodo, le pasamos al quirófano”.
- “Nuestras anestesistas le cogen una vía para tener la seguridad absoluta, el control absoluto de que una intervención, que es sencilla, pero que tiene una duración y requiere unas cantidades de anestesia local, se hace con los estándares de seguridad, de confort y de ausencia de molestias”. “En esa vía se le administra el antibiótico, el analgésico y los antiinflamatorios”. Si el paciente está intranquilo, tomará “un pequeño tranquilizante por vía intravenosa”.
- “Le hago las fotos, le hago el diseño de la zona que vamos a repoblar que habíamos consensuado previamente en la consulta”.
- “Le hago el rasurado cuando hemos pactado rasurar la zona donante, y a veces también la zona receptora; a veces optamos sólo por rasurar la zona donante dejando la zona receptora con pelo largo”.
- Anestesia local.
- “A continuación le infiltro suero debajo de la piel porque de esta manera la piel se distiende, se abomba, y así podremos realizar mayor número de incisiones, mayor número de orificios en los que posteriormente, si tenemos zona donante suficiente, mayor número de unidades podemos trasplantar”.
- “Entonces distendemos la piel y a continuación le hago las incisiones, respetando al hacer la incisión lo que va a ser la dirección natural del pelo, es decir, que tenga la dirección que tendría el pelo antes de haberlo perdido.
- “Extracción de las unidades foliculares”.
4- Hecha la extracción, “se clasifican las unidades foliculares en función del número de pelos”.
5- Mantenimiento de las unidades foliculares “adecuadamente humectadas, a la temperatura adecuada, intentando simular el propio organismo para conseguir su mayor supervivencia”.
6- “Implantación de las unidades obtenidas en los orificios que habíamos realizado al inicio en el menor tiempo posible y sin traumatizar las unidades, cuidándolas como algo vivo que son para lograr el mejor resultado posible”.
7- Instauración del tratamiento médico y el seguimiento adecuado.

Un apunte aquí: “Una extracción correcta es fundamental, porque si para trasplantar 2.000 unidades extraemos 4.000, estaremos estropeando zona donante” cuando ”es muy importante preservarla para el futuro”.
Actualmente, estas operaciones logran que en 4, 5 ó 6 horas se extraigan más de 4.000 unidades foliculares siempre y cuando la zona donante del paciente lo permita.
“Estamos hablando de 10.000 pelos en una sola sesión”, ilustra el experto, dermatólogo de referencia en EFE Salud.
Tiempo de recuperación
Destaca López Bran que el seguimiento es una fase del proceso muy relevante, de las más relevantes de hecho. Conviene no perder de vista que “la cirugía del trasplante de pelo no es una cirugía de resultados inmediatos”.
“Todos desearíamos que existiera una forma que permita visualizar los resultados de manera inmediata, pero tiene unas ciertas limitaciones”, apunta. Es habitual que “a las tres o cuatro semanas se pierda ese pelo trasplantado” y “vuelva a salir a los tres o cuatro meses”.
Por ello, “lo importante”, remarca López Bran, es esto: que “esas unidades foliculares que hemos trasplantado las supervisemos y vayamos adaptando el tratamiento de manera personalizada”, dando prioridad a “una higiene capilar correcta y un tratamiento farmacológico de apoyo”. Objetivo: “prevenir la caída del pelo no trasplantado”.
Hablar de tratamientos en esta etapa del proceso es hablar del minoxidil, “el primer fármaco eficaz, aprobado por las agencias reguladoras”.
«Son muchísimas las preguntas que los pacientes se realizan y nosotros intentamos resolverlas en la consulta inicial y en las de seguimiento para que tenga claro cómo se tiene que cuidar», afirma López Bran
“Vamos camino de los 40 años desde que se aprobó y sigue siendo una opción terapéutica estupenda. También usamos el plasma rico en plaquetas y el láser de baja intensidad. Todo esto puede conllevar un mejor resultado y ayudar a que el pelo no trasplantado no se caiga. Porque si un paciente tiene 1.000 pelos y le ponemos 800, pero a los 18 meses pierde los 1.000 iniciales, tendrá menos pelo que el día que empezamos”.
¿Qué preguntas son las más habituales en la consulta? Responde López Bran con ejemplos: ¿puedo utilizar gorra?, ¿puedo ponerme el casco de la moto?, ¿puedo irme de viaje o a esquiar?, ¿tendré costras?, ¿tendré inflamación?, ¿tendré dolor?.
“Son muchísimas las preguntas que los pacientes se realizan y nosotros intentamos resolverlas en la consulta inicial y en las de seguimiento para que tenga claro cómo se tiene que cuidar”, recalca el especialista.
El futuro a corto plazo
Por terminar como empezó esta entrevista. El abordaje de la alopecia está avanzando rápido, tanto que el jefe de dermatología del Hospital Clínico San Carlos pronostica saltos cualitativos de envergadura este mismo año.
“Estamos ante una nueva era en el tratamiento de la alopecia androgénica: minoxidil de liberación prolongada, moléculas que pueden reactivar células madre durmientes y terapia celular directamente con células madre que seguro van a devolver mucho optimismo a nuestros pacientes”, zanja.



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