Seguro que nadie se extraña al escuchar ese tono de voz impersonal, ni de hombre ni de mujer, entre falso y afectado, que suelen poner algunas personas cuando preguntan a los niños, de manera estúpida y sin rubor, sobre asuntos que conciernen a los adultos; como por ejemplo... ¿qué quieres ser de mayor, Elmo? Aunque sea raro, a veces se ganan una respuesta infantil de igual altura de miras que les deja con la hipocresía desparramada por el suelo...