En esta época agosteña, con verbenas, conciertos, ferias y celebraciones multitudinarias en pueblos y ciudades, también existe el riesgo de traumatismos o golpes en los ojos por las aglomeraciones. Pero tampoco hay que olvidar las irritaciones e infecciones relacionadas con el agua o salpicaduras de alcohol como otras lesiones habituales en la temporada veraniega.
“En ambientes festivos con mucha gente y movimientos bruscos es relativamente fácil que un empujón, una caída o un golpe accidental acabe afectando la zona ocular”, explica el doctor Carlos Lisa, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.
“Y, aunque a veces el daño parezca leve, un traumatismo ocular puede requerir valoración urgente ya que puede causar lesiones internas que no siempre se ven a simple vista”, añade.
Los síntomas en los ojos tras golpes
Hay síntomas que deben tomarse especialmente en serio tras sufrir golpes en los ojos: “Si tras un golpe aparece dolor intenso, pérdida de visión, visión doble, destellos, un ‘velo’, o una deformidad evidente, conviene no esperar y acudir al especialista lo antes posible”, apunta el oftalmólogo.
Además, hay que recordar que, ante un golpe, no debe presionarse ni frotarse el ojo, porque puede empeorar la lesión”, advierte.

El agua, un caldo de cultivo de infecciones
El verano también supone más contacto con el agua, ya sea en piscinas, mar o duchas, algo en lo que deben tener especial precaución aquellas personas que usan lentillas.
El agua, incluida la del grifo, puede contener microorganismos que en contacto con las lentillas puede aumentar el riesgo de infecciones oculares.
“El problema no es solo la irritación por cloro o sal, si se usan lentes de contacto en el agua, se incrementa el riesgo de infección en la córnea, y algunas pueden ser graves si no se tratan a tiempo”, advierte el doctor.
Consejos para proteger los ojos
El doctor Carlos Lisa recuerda que muchos incidentes se pueden evitar con medidas sencillas:
- Extremar la higiene de manos antes de tocarse los ojos.
- Evitar frotar los ojos tras el baño.
- Usar gafas de natación cuando sea necesario.
- Respetar las pautas de uso de las lentes de contacto, especialmente en ambientes acuáticos.
“Ante cualquier molestia ocular que no remita o que se intensifique, se debe buscar valoración profesional, ya que un diagnóstico precoz es determinante para evitar complicaciones. En especial, si se presentan síntomas como dolor intenso, disminución de visión, fotofobia marcada, sensación de cuerpo extraño persistente, secreción o si la molestia aparece tras un golpe o una salpicadura. En salud ocular, minutos u horas pueden marcar la diferencia”, concluye el oftalmólogo.



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