Los adultos inculcamos a los niños, ya sea en el entorno familiar o en el colegio, incluso en la inmensa mayoría de los medios de comunicación, que la violencia y la guerra son malas per se... "estamos hartos de decírselo", grita la escritora Isabel Cañelles; pero la verdad es que los seres humanos somos unos incompetentes y unos torpes a la hora de evitarlas, ya que nuestra respuesta más lúcida hacia la violencia suele ser más violencia; y no solo entre países o culturas diferentes, sino en nuestra opulenta y consumista sociedad democrática o en el mismísimo salón de nuestra casa. De hecho, es algo tan natural en la educación de nuestros hijos desde que nacen, que a veces nos devuelven esta pedagogía con una bofetada de argumentaciones inocentes...