Acaparar la atención y el amor de la madre, o del padre, a modo de Caín y Abel hacia su Dios, es una realidad persistente desde que una mujer, Eva según el Génesis, diera a luz a su segundo vástago; versión 'mini' del sentimiento humano que llamamos celos y que engendra inevitablemente una guerra oculta entre hermanos o hermanas; una serie de batallas casi diarias en el seno familiar que pueden llegar hasta el extremo de que los unos ambicionen que "desaparezcan del mapa" los otros, y eso a pesar de que intuyan que ese deseo es perverso y cruel, lo que les obliga a manifestarlo a través de las más divertidas triquiñuelas...