El patronato, reunido este miércoles con carácter extraordinario y tras evaluar la situación, ha decidido responder a la necesidad de «iniciar una nueva etapa» en el centro, «ya que entiende que en estos momentos existe un clima de trabajo incompatible con el que debe darse en un centro de referencia y excelencia como es el CNIO», reconocido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades como Centro de Excelencia Severo Ochoa.
Ante esta decisión, el patronato ha acordado por unanimidad cesar de sus funciones tanto a su actual directora científica como al director gerente del centro, y nombrar a Fernando Peláez como director científico interino.
Además, encargar a la Comisión Delegada del CNIO, presidida por Instituto de Salud Carlos III, la gestión administrativa y contable de forma interina, según un comunicado del patronato.
Asimismo, iniciar el proceso de apertura de un concurso público internacional para la búsqueda de una nueva dirección científica para el centro.
Finalmente, ha agradecido de manera expresa la labor que se desarrolla en la institución.

El patronato del CNIO está presidido por Eva Ortega Paíno, secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y su vicepresidencia la ocupa Marina Pollán Santamaría, directora del Instituto de Salud Carlos III.
Además de la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del secretario de Estado de Sanidad o de representantes de distintas fundaciones, son también patronos en este órgano los representantes de cuatro comunidades autónomas gobernadas por el PP: Baleares, Extremadura, Murcia y Castilla y León.
El CNIO está inmerso en una profunda crisis desde que el pasado diciembre la mitad de los jefes de los grupos de investigación del centro pidieran el relevo de María Blasco, ante los problemas de equipación, las cuentas deficitarias o la caída de la producción científica, y se han sucedido además las críticas y las denuncias por acoso laboral o abuso de poder contra ella.
Blasco ha denunciado durante las últimas semanas que la actual «bicefalia» del centro provoca graves consecuencias organizativas y materiales, y ha cargado contra Juan Arroyo por las presuntas irregularidades que a su juicio ha cometido.
María Blasco, una vida dedicada al estudio del cáncer y el envejecimiento
María Blasco, la investigadora que ha dirigido el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desde 2011, ha sido relevada de su puesto tras casi 14 años al frente de este centro de excelencia.
El patronato del CNIO ha acordado por unanimidad el cese de Blasco meses después de que algunos de los investigadores del centro la acusaran de mala gestión, abuso de poder e incluso maltrato.
La crisis comenzó a finales de 2024, cuando algunos de los científicos más destacados del CNIO revelaron los problemas de equipación del centro y responsabilizaron a Blasco de la situación deficitaria del CNIO y de mala gestión. Semanas más tarde, en sendos informes internos del CNIO, algunos trabajadores la acusaban también de abuso de poder y de acoso laboral.
En su defensa, Blasco pidió al Defensor del Pueblo que llevase a cabo una auditoría sobre su gestión en el CNIO y denunció que tanto ella como el centro estaban siendo objeto de una campaña de desinformación en los medios de comunicación y que incluso había recibido «amenazas de muerte».
Blasco también anunció su intención de denunciar ante la Fiscalía la bicefalia del CNIO que comparte con Juan Arroyo (director Gerente), por entender que la situación tiene graves consecuencias organizativas y materiales para el centro y para ella misma, que es «la cara visible del CNIO». Además, quiere que la Fiscalía investigue «presuntas irregularidades» cometidas por su homólogo.
María Blasco Marhuenda (Alicante, 1965) es uno de los referentes mundiales en el estudio de los telómeros (los extremos de los cromosomas) y la enzima que los controla, la telomerasa, y su relación con el cáncer y el envejecimiento.
Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid, se doctoró en Bioquímica y Biología Molecular en la misma universidad bajo la dirección de Margarita Salas, pionera de la investigación en biología molecular de España quien trabajó en EEUU junto al Nobel Severo Ochoa y a quien Blasco consideraba su «madre científica».
En 1993, Blasco trabajó en el laboratorio de Carol Greider (Nobel de Medicina en 2009) en Nueva York hasta que en 1997 regresó a España, al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde abrió su propio grupo de investigación en el Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología.
En 2001 pasó al CNIO (dirigido por Mariano Barbacid), y en tan solo una década se convirtió en jefa del grupo de Telómeros y Telomerasa, directora del programa de Oncología Molecular, vicedirectora de Investigación Básica y, finalmente, en junio de 2011, directora científica del centro, junto a Juan Arroyo, director gerente.
Blasco ha recibido numerosos premios, como el Josef Steiner (2004); la medalla de oro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) al mejor investigador europeo menor de 40 años (2004); el premio Ciencia Europea de la Fundación Körber (2008); el «Rey Jaime I» de investigación básica (2008); el premio Alberto Sols a la mejor labor investigadora (2008); el premio de Investigación Biomédica 2010 de la Fundación Lilly, o el Premio Nacional de Investigación «Santiago Ramón y Cajal» en el área de Biología (2010).
Además, es miembro de la Real Academia de Farmacia (2013); doctora honoris causa por varias universidades; embajadora Honoraria de la Marca España en 2013, y miembro del Real Patronato del Museo del Prado (2020), y es autora de varios libros sobre cáncer y envejecimiento y cofundadora de la empresa de biotecnología Life Lenght.



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