"Tras la ardua tarea de conciliar lo inconciliable, el éxito profesional con la maternidad, llegas a casa descompuesta, deslizándote, y lo que menos deseas es hacer el amor, ¡sexo!, después de duchar a l@s niñ@s, darles de cenar y acostarles... tu único pensamiento se envuelve con la almohada para dormir sin despertares hasta que suene el sempiterno móvil", dice en un artículo de opinión la doctora Manuela Gómez Pérez, miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC)...