La neurocientífica Nazareth Castellanos y el filólogo Antonio Basanta se han unido para escribir «Un regalo de los dioses», un libro que analiza la neurociencia de la lectura, sus beneficios en todos los sentidos, también para la salud, porque es una practica que, además de enriquecer nuestro cerebro, «nos hace mejores».
Ambos autores reciben a EFE Salud en la sede de Ediciones Siruela para conversar sobre la obra, pero también de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando leemos, de si hay diferencias entre leer en papel o en una pantalla, de cuándo es el mejor momento para hacerlo y de qué tipo de lectura es la más adecuada para antes de irnos a dormir.
Antonio Basanta es el primero en tomar la palabra para explicar que la obra es una conversación entre ambos que trata de entrar en aspectos fundamentales de lo que significa la lectura en la construcción del ser humano.
«En el fondo, realmente somos humanos en la medida en la que somos capaces de leer, de leer el entorno, de leer nuestro mundo interior y, por supuesto, en un momento determinado de la historia de leer alfabéticamente, que es una dimensión extraordinaria de lo que la lectura es», afirma Basanta.
En este punto Nazareth Castellanos le añade que «Un regalo de los dioses» también es una metáfora, por que, a través de la lectura, «nos replanteamos mucho nuestra posición ante la vida».
Lo que la lectura provoca en nuestro cerebro
¿Y qué ocurre en nuestro cerebro cuando leemos? La neurocientífica subraya que aprender a leer es ya un proceso en sí muy complejo porque, así como el ser humano tiene la capacidad innata de hablar, la lectura, según postula la neurociencia, no es innata, hay que aprenderla.
«Se habla de reciclaje de áreas cerebrales, donde las áreas visuales, las áreas del lenguaje, las de la audición, las de la comprensión de los conceptos empiezan a crear una nueva red que no existía. Y esa es la que vamos aprendiendo», indica Castellanos.
Así, se aprende una habilidad pero es esa construcción de la red la que permite interpretar la realidad de otra forma, «es un proceso de reorganización cerebral que nos hace mejores, mucho más complejos».
La lectura, una medicina
Nazareth Castellanos incide en que la lectura «tiene un papel en la medicina preventiva» a la hora de tratar de proteger la salud mental.
«Pero también tiene, podríamos decirlo y hay que ser prudente con esta palabra, una parte que también es curativa. Cuando nosotros leemos, lo que hace el cerebro es que sacrifica nuestra identidad y nuestro contexto, es decir, aparta qué pienso yo, y qué me está pasando en este momento, para entregarnos a lo que estemos leyendo», señala la neurocientífica.
De esta forma, con la lectura, el lector se sumerge en los personajes, se entrega a ellos, lo que favorece la capacidad de comprensión hacia el otro, es decir, la empatía.

«No solo la capacidad de compasión hacia el otro, sino que soy capaz de comprender qué es lo que estás diciendo y qué es lo que te está pasando, y esto es fundamental en todo tipo de relaciones», añade Castellanos.
Además, permite «afinar la narración de estados emocionales», porque en los libros se describen cómo se encuentran los personales, y ahí los lectores aprenden no solo a definir los estados emocionales sino que el cerebro cuando ocurre esto «se dispone a planificar qué es lo que podemos hacer» , mientras que el no nombrarlos «deja un estado de incertidumbre».
«Normalmente, muchas veces no tenemos esa palabra, no encontramos la palabra o la frase que define cómo me siento pero de repente estamos leyendo, sobre todo cuando estamos atravesando una época difícil, que leemos la frase y parece que está escrita para ti, no? Pues eso, a tu propio cuerpo le está posicionando en cómo te sientes, y eso es muy bonito», abunda.
Inteligencia y relajación
Permite que el cerebro sea «mucho más flexible», la lectura favorece la inteligencia, y «sobre todo nos ayuda a aprender», es una forma de entrenar una atención sostenida.
La lectura tiene también la capacidad de acunar, de relajar a través del movimiento de los ojos, porque trabajan mucho durante la lectura de una forma «muy compleja».
«Se meten y se salen de nuestro inconsciente, hace que nuestra respiración sea más pausada, es decir, que en un libro podemos encontrar mucho refugio», considera la autora de «El puente donde habitan las mariposas».
¿Papel o pantalla?
Respecto a si es mejor leer en papel o en un dispositivo electrónico, Basanta afirma que todavía no hay confirmación de lo que realmente ocurre, pero augura la probabilidad de que haya diferencias. Eso no quiere decir, aclara el filólogo, que haya jerarquías.
«Es decir, pueden ser lecturas perfectamente válidas ambas y perfectamente complementarias», aclara Basanta, quien opina, jugando con el título del libro, que la lectura fue «un regalo de los dioses» y que la lectura alfabética es «una de las grandes invenciones tecnológicas que la humanidad ha hecho».
¿Qué momento es el mejor?
Cualquier momento del día es una oportunidad para leer pero el filólogo opina que hay uno «muy especial», que es el previo al sueño, por esa capacidad de relajar que tiene la lectura.
En ese momento cerebralmente «suceden muchas cosas», añade Castellanos.

En la cama, ya con luz tenue, hay una transición hasta que llega el sueño. Suele ser un tiempo de «mucho diálogo interior, donde hay una gran rumiación«, en el que si hay un problema «se convierte en un problemón». A esto se une que cuando nos tumbamos, «perdemos control cognitivo» de forma que cuesta más dirigir la atención a dónde queremos dirigirla.
«¿Qué pasa? Que lo que se ha visto es que si acompañamos ese momento, que a veces es difícil de navegar, de un libro, nos acuna hasta que nos vamos quedando dormidos. Es un momento de conocimiento de uno mismo el saber qué tipo de libro necesitas en cada momento», prosigue la neuróloga.
El poder de la poesía
Hay libros que son muy exigentes y su lectura necesita un esfuerzo mayor y tal vez no sean los más idóneos para tratar de dormir o desconectar, con lo que hay que saber buscar en qué tipo de libros se encuentra «esa curación».
La lectura que aporta mayor beneficio, según Basanta es la literaria. Puede ser lectura de ensayo, de narrativa o de poesía.
En el caso de la lectura de la poesía, Nazareth Castellanos destaca que tiene «esa musicalidad desde el punto de vista cerebral», que «involucra redes más complejas porque hay un pensamiento abstracto, no literal, porque ya está en esa búsqueda de qué me está queriendo decir».
«Es el más complejo, pero también es uno de los más enriquecedores», añade.
Película vs libro
Y no nos aporta el mismo beneficio leer que ver una película, porque mientras que en un libro hay que imaginar a los personajes y las situaciones, en la pantalla esas cosas ya están dadas.
«La lectura deja mucho más espacio para que el cerebro se recree (…) es más fácil que una película te atrape precisamente por la concreción de tantos detalles. Sin embargo, la riqueza de los libros es que te permiten recrear en ti un mundo que muchas veces tú no visualizas», incide Castellanos.



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