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EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN

Obesidad + pocos recursos económicos = «doble desigualdad»

La obesidad afecta con mayor dureza a las personas con menos recursos económicos, educativos o sociales porque tiene un impacto significativo en la calidad de la dieta, en  las oportunidades para hacer ejercicio y en el acceso tanto a información fiable como a cuidados médicos. Así lo denuncia la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

Lo consideran una “doble desigualdad”, según destacan ambas entidades en una nota de prensa: las personas que sufren obesidad, además de convivir con esta enfermedad crónica, han de afrontar una serie de barreras estructurales para su tratamiento que personas con más alto nivel de renta probablemente no enfrentan

El doctor Diego Bellido, presidente de la SEEDO, afirma que “la desigualdad no es una consecuencia, sino una parte del origen del problema”. A su entender, tal y como consta en la nota de prensa, si no se abordan determinantes sociales, “no se reducirá la prevalencia”. Añade que las personas que más necesitan apoyo son, precisamente, quienes más complicado tienen recibirlo.

Pone ejemplos:

  • “Quienes viven en zonas rurales» porque «a menudo dependen casi exclusivamente de la farmacia comunitaria como primer recurso sanitario, sin acceso fácil a especialistas o unidades multidisciplinares».
  • Quienes cuentan con «empleos precarios o con horarios difíciles» porque «tienen menos margen para recibir un seguimiento clínico o cambios de hábitos»

En ambos casos, «el estigma pesa más», pues «muchas de estas personas retrasan la consulta porque temen ser juzgadas”, remarca.

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EFE/Sáshenka Gutiérrez

La doctora Irene Bretón, coordinadora del Área de Obesidad de la SEEN, pone el acento en la importancia de implementar políticas que aborden la obesidad desde varios frentes: 

  • Facilitar el acceso asequible a alimentos saludables.
  • Proporcionar un entorno urbano con espacios que promuevan y favorezcan la actividad física.
  • Asegurar una atención sanitaria que favorezca  la detección temprana, la derivación a equipos multidisciplinares y el acceso a tratamientos eficaces.

El gasto clínico de la obesidad

SEEDO y SEEN subrayan en el comunicado que «la obesidad constituye un problema de salud pública que incrementa el riesgo de padecer más de 200 enfermedades», lo que afecta de «manera especialmente intensa a las poblaciones más vulnerables».

Estiman que en España el coste de no abordar la obesidad supera los 130.000 millones de euros anuales, con una proyección de alcanzar los 161.000 millones en 2030.

A escala global, la prevalencia de la obesidad aumentará significativamente, pasando del 16 % actual al 39 % en 2040. Este aumento será particularmente acelerado en las regiones con menores ingresos.

Según la SEEDO, lograr reducciones de peso consideradas clínicamente significativas conlleva «un beneficio sustancial para el sistema de salud y la sociedad».

“Ya no es una enfermedad concentrada en los países ricos, sino que está desplazándose hacia quienes tienen menos recursos para afrontarla. En la actualidad, el 6 % de la carga global está en países más pobres y en 2040 será el 26 %”, afirma Bellido.

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