El papa León XIV no necesitará ningún tratamiento adicional tras la extirpación con éxito de un adenocarcinoma en el pulmón, uno de los cánceres más frecuentes en ese órgano, como confirman los exámenes histológicos definitivos, informó la oficina de prensa del Vaticano. Las expectativas son favorables en casos de tumores pulmonares localizados y en fase inicial.
Este miércoles se publicaron «los resultados de las pruebas histológicas y de biología molecular realizadas al material extirpado durante la cirugía del Santo Padre», señaló el comunicado de la Santa Sede.
La nota, firmada por el médico personal del pontífice, Luigi Carbone, y el jefe del equipo quirúrgico, Stefano Margaritoa, precisa que las pruebas confirmaron que se trataba de un adenocarcinoma de pulmón y que la enfermedad se encontraba «localizada».
«Una evaluación oncológica posterior confirmó que no era necesario ningún tratamiento adicional», concluye la comunicación.
El papa, de 71 años, fue operado el pasado 13 de octubre y el 17 recibió el alta hospitalaria del Hospital Gemelli de Roma tras mostrar una «mejoría constante» de León XIV y una recuperación que le permite una «completa autonomía».
Un día después del alta unas fotografías mostraron al papa con un aparente buen aspecto en la décima planta del hospital Gemelli de Roma ofreciendo misa.

Las expectativas del cáncer de pulmón en estadios iniciales
El hecho de que no haga falta tratamiento después de la cirugía muestra unas expectativas favorables.
El doctor Bartomeu Massuti, secretario científico del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) explica a EFE Salud que en tumores de pulmón en estadios iniciales, de menos de tres centímetros y localizados “las posibilidades de curación oscilan entre el 75 y el 90 % solamente con cirugía», sin necesidad de incidir con otros tratamientos.
Adenocarcinoma, como el del papa, uno de los tumores de pulmón más frecuentes
El adenocarcinoma extirpado al papa León XIV en el Hospital Gemelli de Roma es uno de los tipos de cáncer de pulmón más frecuentes y se da tanto en personas fumadoras como no fumadoras, explicaron a EFE Salud fuentes del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP).
Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón: de células no pequeñas o no microcítico (85% de los casos) y de células pequeñas o microcítico (en el 15% de los casos de cáncer de pulmón).
Dentro de los tipos de células no pequeñas o no microcítico, se distinguen dos grandes grupos, los de histología escamosa y los subtipos no escamosos o adenocarcinomas, este último como el tumor extirpado al papa.
En la intervención quirúrgica, al pontífice se le extrajo el lóbulo inferior del pulmón derecho, algo habitual en este tipo de cirugías y tumores.
Según fuentes de la Santa Sede, el nódulo en el pulmón fue detectado en una revisión médica de «rutina» y anticiparon que el posoperatorio durará una semana, aunque ha salido dell hospital al quinto día.

Una videotoracoscopia, una técnica menos invasiva
El tipo de cirugía habitual para extirpar un nódulo de pulmón maligno es la videotoracoscopia, una técnica menos invasiva que la cirugía abierta convencional, explica el oncólogo.
Consiste en insertar a través de la pared torácica del paciente de 1 a 3 vías y por ahí se introducen la cámara óptica y los elementos quirúrgicos para poder hacer la extracción del nódulo.
Siempre que se extrae un nódulo maligno, previamente confirmado por biopsia y prueba de imagen PET, lo habitual es extirpar el trozo de pulmón donde se localiza esa masa y, aunque no haya afectación de ganglios, es mejor quitarlos (lo que se denomina linfadenectomía).
“El fin es obtener una cirugía oncológicamente correcta y con potencial curativo”, precisa el también jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Doctor Balmis de Alicante.
“Tiene menos complicaciones, menos dolor y se recuperan antes”, asegura el oncólogo quien apunta que en 48-72 horas un paciente puede recibir el alta médica, de media, en un proceso normal.
Según el cirujano español Diego González Rivas, se ha utilizado en concreto la técnica Uniportal VATS, que él mismo desarrollo en 2010, y que permite introducir una cámara y los instrumentos quirúrgicos por una única incisión de tres centímetros.
González Rivas explicó a EFE en Pekín que los instrumentos empleados cuentan con articulaciones que permiten trabajar simultáneamente por el mismo acceso sin interferir entre sí, mientras las cámaras de alta definición muestran las estructuras del interior del tórax.
«Es menos doloroso, tiene una mejor recuperación funcional, el paciente se va antes para casa», sostuvo sobre las ventajas del procedimiento.
El cirujano precisó, no obstante, que una lobectomía como la practicada al papa implica cortar arteria, vena y bronquio, y puede presentar complicaciones como sangrado o fugas de aire que obliguen a mantener un drenaje durante más tiempo.
González Rivas vinculó la formación de los cirujanos del hospital Gemelli de Roma con el programa que implantó en 2013 en el Shanghai Pulmonary Hospital, donde desarrolla parte de su actividad.
Tratamientos posteriores
Aunque no es el caso del papa, en términos generales, lo que marca si es necesario un tratamiento posterior es la anatomía del tumor, el examen del lóbulo de pulmón extirpado y si hay o no afectación ganglionar. El tamaño del tumor también marca la pauta.
“En nódulos menores a 3 centímetros y con ganglios negativos, las posibilidades de curación son superiores al 75 %, y no es necesario reforzar con otros tratamientos”, señala Massuti.
En los casos en los que sí fuera necesario, un mes o mes y medio después de la cirugía, se administra quimioterapia sola o quimioterapia combinada con inmunoterapia. En el caso de que las células presenten mutaciones genéticas concretas, como EGFR o ALK, también se pueden aplicar terapias dirigidas a esas dianas.

Según datos de 2024 del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), el cáncer de pulmón está a la cabeza de la incidencia a nivel mundial, con 2,63 millones de casos, por encima de los tumores de mama y colorrectal, además es el que más muertes provoca, 1,86 millones de fallecimientos.
El primer papa estadounidense de la historia, y con nacionalidad peruana por sus muchos años de misionero y obispo en el país andino, fue elegido en cónclave en mayo de 2025 para suceder a Francisco y acaba de cumplir 71 años, el pasado 14 de septiembre.



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