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EFE/ Alberto Morante

Los pediatras urgen a pasar a la acción conjunta contra la obesidad infantil

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Los pediatras consideran que es necesario pasar a la acción de forma conjunta contra la obesidad infantil, una enfermedad «crónica, compleja y multifactorial», que afecta al 16 % de los menores de entre 6 y 9 años (el sobrepeso al 20 %). Reclaman que no se estigmatice ni culpabilice a las familias y destacan la importancia de poner sobre la mesa todo lo necesario para tratarla y prevenirla.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha presentado el manifiesto «Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral», en el que apuestan por una respuesta unánime al problema, por crear entornos que faciliten un crecimiento saludable, por la reducción de las desigualdades y combatir el estigma y culpabilización de menores y familias afectados.

En EFE Salud hemos hablado con la coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP, Rosaura Leis, para ahondar en el documento y analizar las mejores herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad infantil.

Ni normalizar ni estigmatizar

Leis advierte del riesgo de normalizar la situación, de que el exceso de grasa no sea una preocupación, por eso insiste en que la obesidad «es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial» y hay que comunicarlo de esta manera.

Hay que hacerlo, además, porque es una enfermedad «estigmatizada».

«Los menores creen que si tienen sobrepeso u obesidad es porque algo están haciendo mal y las familias también están estigmatizadas, se sienten culpables y creemos que llegó el momento para la acción», señala la pediatra, quien apunta que la sociedad no debe estigmatizar pero tampoco los propios profesionales de la salud.

Los pediatras sí deben transmitir, agrega la experta, que hay múltiples factores sobre los que es necesario intervenir y hay que hacerlo de forma individualizada.

Equidad nutricional

Dada la mayor prevalencia entre las familias con un nivel socieconómico y cultural más bajo, «es muy importante conseguir la equidad nutricional» y detectar desde las consultas de pediatría de Atención Primaria los determinantes sociales de salud, que van a suponer un mayor riesgo de padecer la enfermedad.

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De izda a dcha: Los pediatras Julio Álvarez Pitti, Guillermo Martín Carballo, Rosaura Leis Trabazo, Luis Carlos Blesa Baviera en el acto de presentación del manifiesto. Foto cedida

Por eso, Leis apunta que no basta con recomendar hábitos saludables sino que hay que facilitar que todos los menores y sus familias puedan incorporarlos a su día a día, porque hay que actuar en los entornos en los que los niños nacen, crecen, aprenden y se relacionan.

Para abordar la obesidad infantil, los pediatras, explica Leis, recomiendan la terapia intensiva de estilos de vida, que abarca un cambio del tipo de alimentación, aumentar la actividad física, evitar el uso de las pantallas, y tener un sueño de calidad.

Los fármacos GLP-1

Hay fármacos para abordar la obesidad infantil, los agonistas del GLP-1, en concreto la liraglutida, autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) a partir de los seis años, aunque no está financiada por el Sistema Nacional de Salud.

Por eso, la AEP apuesta por un «acceso equitativo» a la medicación, de forma que el lugar de residencia o la situación socieconómica del menor no determinen sus oportunidades terapéuticas.

No obstante, Leis destaca que si bien estos fármacos son efectivos y ayudan a luchar contra la obesidad, sin una terapia intensiva de cambio de estilo de vida, no funcionan.

«Es una herramienta más pero en el momento en el que suspendamos el fármaco, va a rebotar la enfermedad, pero no solamente eso, sino que no todos los pacientes responden a estos fármacos», estima la coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP.

La importancia de la prevención

Tan importante es tratar la obesidad como prevenirla, por eso los pediatras resaltan la importancia de los primeros 1.000 días de vida del bebé, una etapa en la que es especialmente relevante su estado nutricional, con lactancia materna, la introducción adecuada de la alimentación complementaria y la incorporación progresiva a los hábitos alimentarios saludables de la familia.

«Estos periodos críticos son ventanas de oportunidad para la programación metabólica, para tener un niño más sano, un adolescente más sano y un adulto más sano», asevera la pediatra, quien subraya que esa prevención comienza incluso en el periodo preconcepcional, con unos buenos hábitos de vida de la mujer y el hombre en edad fértil.

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EFE/Fernando Villar

Y va más allá, incluso la importancia de los 8.000 primeros días de vida, que es toda la edad pediátrica, porque son periodos críticos de crecimiento.

Por eso, la AEP reclamar el refuerzo de las estrategias preventivas y la identificación precoz de factores de riesgo tanto en las consultas pediátricas como en la atención a los futuros progenitores desde Atención Primaria.

También consideran los pediatras que contra la obesidad infantil son necesarias políticas coordinadas de salud, educación, urbanismo y protección social, con especial atención a las familias en situación de mayor vulnerabilidad.

Atención a lo largo de la vida

En el manifiesto, los pediatras consideran que la atención no debe terminar cuando los menores dejan la consulta pediátrica para pasar a la de adultos.

En este sentido, explican que la obesidad puede mantenerse en la edad adulta y aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades. De hecho, según afirma Leis, el 80 % de los adolescentes que tiene obesidad la mantiene a lo largo de su vida.

Por ello, la AEP considera necesario establecer protocolos de transición entre Pediatría y los servicios de adultos que garanticen la continuidad del seguimiento y del tratamiento.

Compromiso colectivo

Durante la rueda de prensa de la AEP para presentar el manifiesto, su presidente, Luis Carlos Blesa, resaltó que la obesidad infantil no es un problema que puedan resolver por sí solos los pediatras ni las familias sino que frenarla «exige el compromiso colectivo de las Administraciones Públicas, el sistema sanitario, los centros educativos y el conjunto de la sociedad».

A su juicio, los pediatras pueden aportar «su conocimiento y experiencia» pero para frenar la obesidad son necesarias políticas coordinadas que ayuden a modificar el entorno en el que crecen los menores, reduzcan las desigualdades y garanticen una atención adecuada para todos.

La AEP ha trasladado este llamamiento mediante una carta abierta dirigida a instituciones, administraciones y entidades públicas y privadas, porque «frenar la obesidad exige un compromiso compartido».

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