Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, con el fin de ayudar a protegerse de los incendios, afirma: “Consideramos imprescindible que la población conozca algunas pautas de actuación en estos casos para evitar problemas mayores y salvaguardar, sobre todo, su salud”.
Cinco medidas imprescindibles para protegerse de los incendios
- Llama al 112 inmediatamente: da la ubicación más exacta posible, explica qué es lo que se está quemando y hacia dónde se dirige el fuego.
- Aléjate del fuego: camina siempre cuesta abajo y contra el viento. Respira por la nariz y cúbrete la boca y la nariz con un paño húmedo.
- Busca un lugar seguro: como terreno ya quemado, rocas, carreteras, orillas de ríos. Evita las zonas de mucha vegetación. Si estás cerca del incendio sigue las indicaciones de los servicios de emergencia, como el uso de mascarilla, y si estás en casa, cierra puertas y ventanas y evita poner el aire acondicionado.
- Si quedas atrapado: refúgiate en una zona del terreno sin plantas. Si tu ropa prende, tírate al suelo, rueda y cúbrete.
- Después del incendio: no vuelvas hasta que lo digan las autoridades; usa mascarilla, gafas y ropa que cubra todo el cuerpo para entrar en zonas quemadas; revisa tu casa y elimina restos que puedan volver a encenderse; e informa si ves humo, brasas o animales heridos.

Ante quemaduras o inhalación de humo…
- Detén la causa del dolor: aleja a la persona de las llamas o superficie caliente.
- Enfría la piel con agua fría (no por debajo de 8º C) entre 5 y 20 minutos. No uses hielo porque aumenta la probabilidad de que el tejido muera (necrosis tisular). No se debe usar agua del mar. Se debe cubrir a la persona para evitar hipotermia.
- Quita ropa y objetos ajustados solo si no están pegados a la piel. Retira también relojes, anillos y cinturones.
- Cubre la quemadura con una gasa estéril o un paño limpio y seco hasta llegar al centro de salud. No uses cremas, pasta de dientes ni aceite. Se deben reponer líquidos lo más pronto posible.
- Busca atención médica urgente si la quemadura es profunda o muy grande; si afecta a cara, manos, pies, genitales o articulaciones; o si hay dificultad para respirar o presencia de tos por la inhalación de humo.
Héctor Nafría, divulgador científico de la Unidad de Cultura Científica del CGE, concluye: “Recuerda, como últimos consejos, que hay que mantener la calma, protegerte antes de ayudar y, lo más importante, evitar que la situación empeore”.



Debe estar conectado para enviar un comentario.