Las cataratas en los ojos responden a un endurecimiento del cristalino y es un proceso normal asociado al envejecimiento con pérdida de vista. Los avances actuales permiten cirugías menos invasivas y se recomienda corregirlo de forma temprana. Lo explica el Instituto Fernández-Vega, centro donde la noche de este sábado se ha intervenido de cataratas al rey Felipe VI, de 58 años.
La operación, en el ojo izquierdo, se realizó a las 21.30 horas, duró media hora y el monarca pasó la noche en este instituto olftalmológico de Oviedo. Los reyes y sus hijas estaban en esa ciudad donde el viernes se celebró la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.
Esta mañana de domingo el jefe del Estado ha salido del Instituto Fernández Vega sonriente y a pie con unas gafas de sol. A las puertas esperaban algunos medios de comunicación, a los que ha asegurado que se encontraba bien.
«¡Muy bien, bien, gracias!», ha dicho el rey a los periodistas tras lo que se ha subido al coche que le esperaba para regresar a continuación a Madrid.
Los cuidados del rey tras su operación de cataratas
El rey Felipe VI deberá administrarse unas gotas y llevar gafas de sol durante unos días, según ha explicado el oftalmólogo Luis Fernández Vega en una entrevista con TVE a las puertas de la clínica.
Fernández Vega ha señalado que la intervención de cataratas es frecuente en la franja de edad de los 60 años -Felipe VI tiene 58- y que todas las semanas operan «bastantes cataratas de personas alrededor de 60 años, o sea que no es una cosa infrecuente».
En la misma operación se ha corregido también algo de miopía y astigmatismo.
La recuperación es rápida y el jefe del Estado no tendrá «más que ponerse unas gotas durante unos días y no hacer esfuerzos bruscos, de fuerza fundamentalmente, también durante unos días. Y el resto, vida normal», ha explicado.
Tendrá que llevar gafas de sol unos días para protegerse «y para que se acuerde que está recién operado», ha señalado el oftalmólogo, que ha explicado que Felipe VI mantendrá su agenda: «No hay nada que se lo impida y su visión irá mejorando progresivamente», ha recalcado.

Los síntomas de las cataratas
A partir de los 45 o 50 años el cristalino empieza a endurecerse. Primero comienza con la presbicia o vista cansada, y cuando va pasando el tiempo, ese endurecimiento se va haciendo cada vez mayor hasta que se queda como opaco y se va perdiendo calidad de visión.
Aunque los síntomas son muy diferentes entre unas personas y otras, lo normal es:
- Visión borrosa
- Deslumbramiento más intenso con la luz
- Dificultades para ver por la noche
La catarata está relacionada con la edad y es un proceso normal del envejecimiento, aunque también es cierto que hay factores que pueden acelerar su aparición como son:
- El uso de corticoides
- Diabetes
- Exposición a la radiación
- Traumatismos
¿Cuándo hay que operarse?
Hace años se recomendaba al paciente esperar a un estadio avanzado de la catarata ya que en ese momento, con la técnica que se utilizaba, era la más recomendada. Pero ahora, los avances permiten cirugías menos invasivas y por eso, aunque es el especialista el que debe evaluar cada caso, se suele recomendar no esperar y corregirlas en épocas más tempranas.
Según el Instituto Fernández-Vega, en la mayoría de los casos se trata de una operación ambulatoria con anestesia tópica o loco-regional y tras la cual el paciente puede volver a casa sin necesidad de quedarse ingresado.
El postoperatorio y la vuelta a la rutina por parte del paciente suele ser rápida y en torno a 48 horas después de la operación podrá llevar una vida normal.
Es muy importante, advierten, que durante las dos primeras semanas el paciente no realice grandes esfuerzos y evite posibles traumatismos directos sobre el globo ocular.
Una cirugía muy sofisticada
Hoy en día no existe un tratamiento farmacológico para corregir las cataratas y todas aquellas personas que la sufren deben someterse a una cirugía, ya que es una patología que condiciona el día a día, explica el Instituto Fernández-Vega.
Hoy en día la cirugía es muy sofisticada: se trata de extraer el cristalino y sustituirlo por una lente artificial que se denomina lente intraocular y que pasa a realizar las funciones del cristalino.
En el Instituto Fernánde-Vega se hace la intervención con incisiones de menos de 2 milímetros ya que los últimos avances en oftalmología permiten a los especialistas realizar cirugías menos invasivas.
Tipos de lentes intraoculares
Las lentes que introducen en el ojo, explica el centro, permiten al paciente ver a todas las distancias, tanto de lejos, como de cerca, como en una distancia intermedia (lentes trifocales).
De lejos y de cerca (lentes bifocales), o solo de lejos (monofocales; en este caso, el paciente necesitaría complementar con unas gafas para la visión de cerca).
Si el paciente no está muy interesado en prescindir de las gafas de cerca (personas muy mayores, por ejemplo), podemos usar ese tipo de tecnología.
Pero la mayor parte de las personas se les implanta una lente bifocal o trifocal para ver a todas las distancias.
Además, en el Instituto Fernández-Vega, aplican otra tecnología, el láser de femtosegundo para la cirugía de la catarata.
El femtoláser puede hacer las incisiones de una manera muy perfecta. Con el láser se acomete parte de la operación de cataratas, ya que otra parte se debe terminar de la manera convencional con los ultrasonidos y con la absorción del material cristalino.



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