La veterinaria ugandesa Gladys Kalema-Zikusoka entendió muy pronto el concepto de salud global, y la estrecha relación entre la salud de los humanos, la de los gorilas, y la del medio ambiente, así que encamino sus acciones en favor del bienestar de todos ellos. Hoy su proyecto sirve además para combatir la Covid 19

Salud global: humanos y gorilas, una historia a seguir
Campeones de la tierra del PNUMA

Salud global: humanos y gorilas, una historia a seguir

  • 6 de enero, 2022
  • MADRID/EFE/PILAR GONZÁLEZ MORENO
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Distinguida este año con el premio Campeones de la Tierra que concede el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), resulta, que hoy, todo su trabajo ha evolucionado hasta convertirse en un protocolo para limitar la propagación de enfermedades zoonóticas y en capacitaciones para trabajadores locales de la salud diseñados para combatir la COVID-19.

Pero la historia de esta mujer valiente y emprendedora comienza cuando era pequeña y tal vez tuvo algo que ver con las visitas que le hacía el mono de su vecina cuando tocaba el piano.

El mono de la vecina

En la biografía proporcionada por Naciones Unidas se relata que pudo haber sido por el mono de la vecina que bajó las escaleras para unirse a sus clases de piano, o por el club de vida silvestre que abrió en su escuela primaria en Kampala, Uganda.

Lo cierto es que, desde muy pequeña, Gladys Kalema-Zikusoka, supo que quería trabajar con animales.

“Básicamente, las mascotas fueron mis primeros amigos”, explica esta veterinaria con tres décadas a sus espaldas ayudando a salvaguardar algunos de los primates más raros del mundo, incluyendo los gorilas de montaña, una especie en peligro de extinción.

Con el apoyo de su familia, Kalema-Zikusoka se embarcó en una aventura educativa global.

Obtuvo títulos en Uganda, Reino Unido y Estados Unidos.

A los 20 años, regresó a Uganda para una pasantía en el lugar que, eventualmente, se convertiría en su futuro trabajo: el Parque Nacional del Bosque Impenetrable de Bwindi, ubicado al suroeste del país.

Comenzaba la época del turismo de gorilas en Bwindi y Kalema-Zikusoka descubrió que la conservación no era un proceso simple.

En el vídeo que adjuntamos, publicado por Naciones Unidas, relata como empezó su aventura al darse cuenta de que los gorilas enfermaban por causa de la acción de los hombres y en ese momento entendió que debía empezar por cuidar la salud y el bienestar de los hombres que vivían en las comunidades más cercanas a estos animales.

A través de su organización ha ampliado el modelo de salud de las aldeas a las áreas protegidas cercanas al Parque Nacional Virunga en la República Democrática del Congo, así como a dos áreas no protegidas del Parque Nacional del Monte Elgon, en Uganda.

Además de promover la higiene y las buenas prácticas de saneamiento, los equipos también apoyan la planificación familiar.

Su deseo hoy es inspirar a más personas en África, y les invita a mudar la forma que tienen de interactuar con la naturaleza y desafiar algunas normas de la sociedad para respetar el medio ambiente.

Gran parte de su trabajo lo ha desarrollado en comunidades desfavorecidas que limitan con áreas protegidas en África Oriental.

Allí ha ayudado a mejorar la atención médica y a crear oportunidades económicas, convirtiendo a muchos lugareños en aliados de la conservación.

Salud global: y llegó la Covid

Cuando llegó la Covid, los confinamientos globales por la pandemia obstaculizaron la industria del turismo en el suroeste de Uganda y llevaron a algunos habitantes a la caza furtiva.

La caza furtiva “amenazó los minuciosos avances logrados en la recuperación de la población de gorilas de montaña de Bwindi, cuyo número ha aumentado constantemente a más de 400, lo que representa casi la mitad de la población silvestre de esta especie en peligro de extinción”, explica en su relato Naciones Unidas.

En este contexto, la organización creada por Gladys -Conservación a Través de la Salud Pública (CTPH)- proporcionó cultivos de rápido crecimiento a las familias, lo que les permitió producir suficientes alimentos.

También llevó a la comunidad un mensaje importante: “Les dijimos que debían seguir protegiendo la vida silvestre porque les ha ayudado mucho. Ese es su futuro”.

El conflicto entre personas y animales es una de las principales amenazas para la supervivencia a largo plazo de algunas de las especies más emblemáticas del mundo, según un reciente informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

En muchos países como Uganda, el conflicto local, junto con los riesgos para la salud que ha dejado la COVID-19, ha puesto en mayor peligro a las especies en riesgo de extinción.

Actualmente, informa en su boletín de noticias Naciones Unidas, 21 países de África, incluyendo 13 naciones que albergan poblaciones menguantes de grandes simios, han secundado esas directrices.

Kalema-Zikusoka trabajó con el personal del parque nacional de Bwindi  (suroeste de Uganda) para alentar a los visitantes y guardabosques a usar mascarillas, no solo para prevenir la transmisión de COVID-19 entre ellos, sino también para proteger a los gorilas, que pueden infectarse por patógenos transmitidos por humanos.

“Realmente estamos adaptando el modelo de prevención de enfermedades zoonóticas a la prevención de COVID-19”, explica.

El último proyecto

El último proyecto de la organización es Gorilla Conservation Coffee, una empresa de carácter social, donde se enseña a los agricultores cerca de Bwindi cómo cultivar granos de café de primera categoría mientras resguardan el agua y usan fertilizantes orgánicos.

“Ahora estamos trabajando hacia la inversión de impacto. Se trata de destacar la importancia de la financiación sostenible para la conservación”,

Su organización ha tejido una red de 500 productores de café, 119 guardias de gorilas y 270 personas que se ocupan de la conservación de la naturaleza.

Los premios Campeones de la Tierra y los Jóvenes Campeones de la Tierra del Programa PNUMA honran a individuos, grupos y organizaciones cuyas acciones tienen un impacto transformador en el medio ambiente.

Este premio es el máximo galardón ambiental de las Naciones Unidas y reconoce a líderes destacados de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado la década de 2021 a 2030 como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030.

El decenio, liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y sus aliados, está diseñado para prevenir, detener y revertir la pérdida y degradación de los ecosistemas en todo el mundo.

Su objetivo es devolver a la vida los ecosistemas terrestres, costeros y marinos.