La Red de Atención a las Adicciones, UNAD, cumple 40 años de trayectoria, que recuerdan varios de sus integrantes a EFEsalud y relatan esos inicios. Pero también cómo ha ido cambiando el panorama de las drogas. Desde los años 80, en los que la heroína no daba tregua, hasta ahora, cuando hay numerosas sustancias de diseño pero también otras adicciones, como las apuestas, un problema que preocupa porque cada vez atrapa a más jóvenes.
El origen
Felisa López, vicepresidenta de UNAD, participó en los años 80 desde Barcelona en la puesta en marcha de la red. Lo primero que destaca es que la heroína en esos años «pilló a todos absolutamente desubicados»: «Nadie estaba preparado para esa epidemia tan importante que hubo», subraya.
Presidenta de la Federación Catalana de Drogodependencias, López no pasa por alto cómo entonces las familias «se encontraron absolutamente solas» sin saber qué les estaba ocurriendo a sus hijos. Así empezaron a unirse en los barrios para presionar a las administraciones.
Y empezó un movimiento de barrios, de familias, para sacar a sus a sus jóvenes de las garras de la droga.

Se empezaron a crear las primeras asociaciones, unas de familiares, otras de profesionales y voluntarios. Que cada vez fueron a más.
«No quedó más remedio que las entidades empezaran a organizarse, a unirse unas con otras para que la administración diese respuesta a las necesidades que tenían, pero también para dar mejor respuesta y más rápida, porque la administración es una burocracia que es un poco lenta», subraya López, quien también es presidenta de la Asociación de Bienestar y Desarrollo (ABD), creada hace más de 40 años.
Así, al principio primó la no profesionalización. Se buscaba la intervención inmediata, sacar de las calles a esas personas que habían caído en la heroína y se estaban deteriorando muy rápidamente.
«Se empezó con las granjas terapéuticas, luego llamadas comunidades terapéuticas, que eran atendidas por personas no profesionales, generalmente ex consumidoras», explica el médico experto en adicciones y portavoz de UNAD, José Luis Rabadán.
Empieza el camino con 5 organizaciones
La asamblea constituyente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Ayuda al Toxicómano (CONAT), el germen de UNAD, se reunió en Madrid en 1984.
Un año después, en 1985, se firmó el acta de constitución de la Unión Española de Asociaciones de Asistencia al Toxicómano (UNAT), ahora UNAD, que estaba compuesta por cinco asociaciones de Zamora, La Rioja, Burgos, Guipúzcoa y Madrid.
Hoy en día, UNAD agrupa a cerca de 200 organizaciones, con un modelo integral y común, para abordar las adicciones, centrado en la persona.
«Atención integral, biopsicosocial»
Rabadán indica que las organizaciones ya profesionalizadas apuestan por un modelo de atención «integral biopsicosocial»: hay que trabajar en el componente bio, el psicológico y el social.
«De lo contrario no seríamos eficaces», añade el portavoz de UNAD.

En este sentido, abunda en que hay que entender a la persona como un todo, en el que influyen «muchísimos factores» sobre los que hay que trabajar.
«Imagínate una persona sin techo que está durmiendo en un cajero con el frío que hace. Pasas por delante y ves que, junto a las mantas, tiene dos cartones de vino, ¿qué tenemos que abordar antes, su consumo de alcohol o el problema habitacional? Está claro que ésto último, porque si no cambian las circunstancias, no cambiará y hay que atacar, está claro, la sustancia o la conducta que genera una adicción, pero hay que cambiar las circunstancias de esa persona», destaca.
El panorama actual
En la actualidad, Rabadán subraya que entre las drogas que más preocupan se encuentra la marihuana, que es más psicoactiva que el hachís, pero también el cannabis sintético, que produce muchas alteraciones mentales, u otras como la cocaína rosa «que ni es rosa ni es cocaína». «La llaman así para atraer más consumidores», asegura el médico.
Pero también muestra preocupación por las adicciones sin sustancia, como las apuestas deportivas.
Y es que si antes la heroína marginaba, ahora «las drogas se están utilizando casi para la contrario, para integrarse en la sociedad, formar parte del ocio y del tiempo libre», de ahí que drogas como el speed, la cocaína o la marihuana estén presentes en ambientes lúdicos, según José Luis Rabadán.
La perspectiva de género
Y las mujeres acuden menos a los recursos de las organizaciones para dejar las adicciones, porque tienen un doble estigma, destaca Elisabeth Ortega, vicepresidenta de UNAD y presidenta de la entidad RED Mieres, en Asturias.

Y cuando piden ayuda suelen hacerlo más tarde, con lo que cuando acuden a los tratamientos se encuentran en una situación psicológica, emocional, física «de mayor deterioro».
En este camino se ha avanzado «mucho», «afortunadamente», pero sigue habiendo problemas a los que hacer frente.
Por eso, prosigue Ortega, la red sigue siendo necesaria para defender los derechos de las personas incorporando la perspectiva de género.
Por todo ello, UNAD celebra con «orgullo» sus 40 años. Desean que no fuera necesaria, pero «desgraciadamente», apunta Rabadán, «va a seguir siéndolo por muchos años más» porque las adicciones no desaparecen.
«Hay algo que nos enorgulle, que somos organizaciones rápidas en la respuesta, porque tenemos una puerta abierta a la calle, así como en la administración, estamos contentos con nuestro 40 aniversario porque hemos visto que trabajando con las personas, acompañándolas sugiriéndoles que hagan el esfuerzo, consiguen salir adelante», concluye el portavoz de UNAD.



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