Nuestros hijos e hijas, o l@s niñ@s con l@s que compartimos nuestra vida, ya sea en nuestro entorno familiar y social o en los medios de comunicación, especialmente en internet, el móvil y la televisión, son como las esponjas del mar... absorben y absorben todo lo que ven, escuchan, huelen, tocan y leen; también las mentiras que les contamos a diario, aunque lo hagamos por su honorable bienestar. Ellos y ellas, a medida que crecen nos las devolverán una por una a modo de eco. Son alumn@s tan aventajad@s en trolas, incluso con matrícula de honor en bolas y patrañas, que sin duda, más temprano que tarde, se convertirán en adultos acostumbrados a tener un gran callo cerebral...