"Para mi hermana Irene de su 'tate' Álex" es una dedicatoria que encierra tanto amor y preocupación que es difícil que nuestros ojos, acostumbrados a tanta estupidez mediática, no se pongan rojos y suelten, incluso, una pequeña lágrima... más aún si quien escribió la frase en la pizarra de la puerta de la habitación del Hospital San Rafael fue el mismísimo Alejandro, un niño de 9 años que extrañaba a su hermana y quería así abrazarla
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