Autor: Gregorio Del Rosario

En un lugar de Madrid, de cuyo nombre sí quiero acordarme -Hospital San Rafael- vivió durante un tiempo para curarse en la planta de hospitalización pediátrica "mi primo Rafael, de 12 años, que es fantástico, valiente, fuerte y también delgado y muy guapo -apunta su prima-. Pero no solo eso, es alegre y divertido, y listo, y la fe le sobresale tanto como le sobra paz. Es un chico fantástico -suspira- y para colmo su sonrisa es insuperable"... con una dedicatoria como ésta muchos caeríamos enfermos de sopetón para recuperarnos a renglón seguido...
Si a todos y a todas nos preguntaran para qué sirve un globo infantil, no dudaríamos en contestar que para que los niños lo lleven bien agarrado de su cuerdecita y se diviertan viéndolo bambolear suspendido en el aire; aunque si nos paráramos a pensar un instante, este juego resulta de lo más triste y aburrido; algo así como disfrutar de la Libertad sometidos de manos y pies. Volar y volar sin ataduras es más placentero y más humano; eso sí, salvo que te estrelles contra el libertinaje...
Las películas o las series de dibujos animados siempre han atraído al mundo infantil con una fuerza descomunal. Las niñas y los niños suelen expresar sus sentimientos con unos lápices de colores y un trozo de papel, aunque en el Hospital San Rafael lo hacen con una pizarra y unas tizas. Carmen, de 5 años de edad, se identificó en su dibujo con Elsa, la Reina de las Nieves de "Frozen" que transforma todo lo que toca en hielo, y con Anna, su hermana pequeña que le salvará de vivir en un invierno eterno...
Dice una madre en Facebook que su hija Carmen, de 2 añitos, pinta de maravilla... y no le falta razón al ver su dibujo en la pizarra del Hospital San Rafael -el papá le echó una mano y nos encontramos ante un buen ejemplo de halago indirecto-. Es una virtud repartir cariño a partes iguales, como también recibir a familiares, amigos o al personal sanitario con una flor en las manos y un saludo fresco y divertido: "Hola"... La respuesta no puede ser otra que una sonrisa de oreja a oreja...
Como en el Hospital San Rafael sí creen en las hadas, seres mitológicos de gran belleza, capaces de volar con sus delicadas alas de mariposa, a veces mencionadas como ángeles en la antigüedad, nosotros también. Y dicen que algunas velan por el bienestar de las personas enfermas, sobre todo de las niñas y de los niños. La tía y la prima de Sara, que tanto la quieren, imaginaron que así ocurriría y dibujaron una ninfa en la pizarra de su habitación. Esta versión moderna de sílfide, con varita mágica, cinta par recoger el pelo, merceditas de color rojo y un juego más de alas para aguantar los caprichos del dios Eolo, cumplió su misión. Sara mejoró y se curó rápidamente-...