Autor: Gregorio Del Rosario

Si nos atenemos a las dimensiones del Universo, que es infinito, podríamos asegurar que cada ser humano es lo que un grano de arena a una playa caribeña, es decir, que si nos miramos el ombligo muy de cerca, incluso al microscopio, podríamos observarnos ciertas diferencias con los demás; y si nos curioseamos desde muy lejos, incluso con un gran telescopio, comprobaríamos, siempre y cuando consiguiéramos encontrarnos entre tanta inmensidad, que somos prácticamente como una partícula de nada; y sin embargo, todos queremos ser la luz más brillante del firmamento desde que nuestra madre dice: "Estoy embarazada"...
Una de las grandes diferencias entre los niños y los adultos es que nosotros damos por sabidas cosas tan obvias como el curso del agua por las cañerías, mientras que ellos necesitan visualizar su origen y su destino una vez que la beben y cierran el grifo con un gesto manual realmente tan sencillo; maravilla inodora, insípida e incolora que no está al alcance de millones y millones de personas en todo el planeta, mucho menos aún de los más pequeños de la casa...
Al igual que la cinematografía, el teatro, la historieta o la fotografía, el arte de la literatura refleja en sus obras la mayoría de las enfermedades que padecen los seres humanos, ya sea de manera individual, como la locura, o de forma colectiva, como la pandemia del sida. "De vicio", primera novela del escritor César S. Sánchez, tiene como trasfondo un cáncer que se apodera célula a célula de nuestra sociedad corrupta, devenir enfermizo que solo se puede curar con más y más inyecciones de educación, justicia y cultura...