La violencia machista contra la mujeres constituye un grave problema de salud pública y causa depresión, estrés postraumático, ansiedad, insomnio, trastornos alimentarios e intento de suicidio, cefaleas, lumbalgias, dolores abdominales, fibromialgia, trastornos gastrointestinales, limitaciones de la movilidad y mala salud en general...