Pueden regurgitar o ser insuficientes, o pueden sufrir estenosis o estrechamiento, pero las cuatro válvulas del corazón, tricúspide, pulmonar, mitral y aórtica, velos de tejido conjuntivo casi transparente que trabajan como un reloj suizo dando paso a la sangre a través de las aurículas y los ventrículos del músculo cardíaco, cumplen una misión casi imposible al lograr que todas nuestras células disfruten de oxígeno y nutrientes hasta el fin de nuestras vidas...