Una hinchazón detrás de la rodilla, sensación de tirantez o dolor al moverse pueden ser las primeras pistas de un quiste de Baker, una alteración frecuente y, a menudo, desconocida. Aunque no se trata de un quiste verdadero, esta acumulación de líquido sinovial suele ser la consecuencia de una rodilla inflamada por artrosis, lesiones
meniscales, u otras enfermedades articulares.
Tal y como explica el doctor Albert Nadal, del Servicio de Reumatología del Centro Médico Teknon de Barcelona, el quiste de Baker, o ‘quiste poplíteo’, es una acumulación de líquido sinovial que se forma en la parte posterior de la rodilla, en la fosa poplítea, como consecuencia de un aumento de presión dentro de la articulación.
“No se trata de un quiste verdadero, sino de una extensión de la cápsula articular, que aparece cuando el exceso de líquido es desplazado hacia atrás, generando una hinchazón cuyo tamaño puede variar”, mantiene el doctor.

Así, indica que puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos mayores de 35 años, especialmente en personas con patologías o lesiones previas de la rodilla.
Principales síntomas
Los quistes de Baker pueden variar mucho en tamaño y síntomas, según prosigue el doctor Albert Nadal, y dice que muchos son pequeños y asintomáticos, y se descubren sólo de manera incidental durante un estudio de diagnóstico por imágenes para otros problemas.
Sin embargo, sí reconoce que los quistes más grandes, o aquellos bajo presión, pueden provocar síntomas notables, entre los que incluye:
- Hinchazón detrás de la rodilla: este suele ser el primer signo notable y puede presentarse como un bulto o una sensación de plenitud en la parte posterior de la rodilla, especialmente al estar de pie.
- Dolor de rodilla: el dolor puede variar de leve a intenso, según el tamaño y la presión del quiste; suele empeorar con el movimiento de la rodilla, o al permanecer de pie durante un tiempo prolongado.
- Rigidez y rango de movimiento limitado: un quiste más grande puede impedir el movimiento de la rodilla, lo que provoca rigidez, especialmente al doblar o al estirar la pierna.
- Sensación de tirantez detrás de la rodilla: esta sensación puede presentarse, especialmente, cuando se flexiona la rodilla.
Sus causas más habituales: los trastornos articulares
En la mayor parte de los casos, según recuerda este reumatólogo del Centro Médico Teknon, el quiste de Baker es secundario a trastornos articulares que provocan inflamación y un aumento de la producción de líquido sinovial:
- Artrosis: la causa más común, especialmente en adultos mayores; esta patología conduce a la degeneración de las articulaciones, lo que causa inflamación y acumulación de líquido.
- Artritis reumatoide: esta enfermedad autoinmune produce inflamación del revestimiento de la articulación de la rodilla, lo que aumenta la producción de líquido sinovial y puede provocar un quiste.

- Desgarros de menisco: una lesión del menisco puede provocar inestabilidad e inflamación de la articulación, lo que hace que la rodilla produzca un exceso de líquido, que puede acumularse detrás de la rodilla.
- Gota y pseudogota: estas artropatías cristalinas pueden provocar una inflamación aguda en la articulación de la rodilla, lo que aumenta la probabilidad de que se produzca un quiste de Baker.
- Lesiones de rodilla: las lesiones agudas, como los desgarros de ligamentos o los traumatismos de rodilla, pueden provocar hinchazón y un aumento de la producción de líquido a medida que la articulación responde a una lesión.
A su vez, el doctor Albert Nadal detalla que un quiste de Baker se desarrolla cuando hay un exceso de líquido sinovial en la articulación de la rodilla: “La articulación de la rodilla tiene una cápsula que la rodea, revestida con una membrana sinovial que produce el líquido sinovial. Cuando la rodilla experimenta inflamación o irritación debido a una de las afecciones anteriores, la membrana sinovial puede producir un exceso de líquido”.
Además, el Dr. Nadal señala, que, bajo presión, este líquido puede ser expulsado a través de una pequeña abertura en la parte posterior de la cápsula de la rodilla, creando un saco lleno de líquido detrás de la rodilla.
“En algunos casos, puede producirse un efecto de válvula unidireccional, donde el líquido fluye hacia la parte posterior de la rodilla, pero no puede regresar a la articulación. Este efecto hace que el quiste crezca, lo que, a veces, provoca una incomodidad significativa o un bulto visible detrás de la rodilla”, concluye el doctor.



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