Según la Clínica Universidad de Navarra, el carpo es el segmento proximal del esqueleto de la mano, ubicado entre los huesos del antebrazo (radio y cúbito) y los huesos del metacarpo. Está compuesto por ocho huesos cortos, dispuestos en dos filas transversales que permiten la flexibilidad y estabilidad de la muñeca.
- Primera fila (proximal): Formada por el escafoides, semilunar, piramidal y pisiforme. Estos huesos se articulan con el radio y el disco articular de la articulación radiocarpiana, participando en los movimientos de la muñeca.
- Segunda fila (distal): Compuesta por el trapecio, trapezoide, grande y ganchoso. Se articulan con los huesos metacarpianos, contribuyendo a la movilidad de la articulación carpometacarpiana.
Gracias a esta estructura, el carpo facilita los movimientos de flexión, extensión, abducción y aducción de la muñeca, proporcionando una gran versatilidad en la manipulación y agarre de objetos. Además, según la clínica mencionada, su disposición ósea y la presencia de ligamentos permiten distribuir las cargas mecánicas, evitando lesiones en la muñeca.

Fracturas y lesiones más comunes en el carpo
El síndrome del túnel carpiano es una de las afecciones más frecuentes del carpo y ocurre cuando el nervio mediano sufre presión dentro del túnel carpiano, un pasaje estrecho en la palma rodeado por huesos y ligamentos.
Esta compresión puede provocar entumecimiento, hormigueo y debilidad en el pulgar y los dedos, según la Clínica Mayo
Factores como la anatomía de la muñeca, ciertas enfermedades y movimientos repetitivos pueden contribuir a su desarrollo, según la clínica mencionada.
Con el tratamiento adecuado, es posible aliviar los síntomas y recuperar la función de la mano. Se recomienda acudir a un profesional de la salud si los síntomas interfieren con las actividades diarias o el descanso. Según la Clínica Mayo, sin tratamiento, el daño en los nervios y músculos puede volverse permanente.



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