Las generaciones son grupos de personas nacidas en un periodo específico de tiempo que comparten una serie de experiencias semejantes que determinan sus valores, comportamientos y actitudes. Entre estos factores en común, también se encuentran los hábitos que marcan su salud. ¿Tienen todos la misma confianza en los médicos? ¿Cómo vive cada generación la salud mental?
EFEsalud ha consultado, para identificar los rasgos distintivos de cada generación, a Eva Fernández, especialista del Colegio Profesional de Ciencia Política, Sociología, Relaciones Internacionales y Administración Pública; Juan Castilla, psicólogo del Colegio de la Psicología de Madrid; y la doctora Isabel María Paúles Cuesta, responsable del Grupo de Trabajo de Estilos de Vida y Determinantes de Salud de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
«Si bien ha habido cambios notables en la forma en que las diferentes generaciones perciben la salud y el cuidado médico, debido al acceso a la tecnología y al cambio cultural, algunos patrones fundamentales como la importancia de la familia, la confianza en los médicos y el enfoque en la prevención de enfermedades siguen siendo consistentes a lo largo del tiempo», observa la doctora.
Las generaciones más jóvenes han adoptado un enfoque más proactivo y abierto hacia la salud y la tecnología médica, mientras que las generaciones anteriores se han enfocado más en tratar enfermedades y confiar en los métodos convencionales de atención, añade.

¿Qué separa a una generación de otra?
«Podemos decir que los límites o los cortes entre estas generaciones se basan en una combinación de factores históricos, sociales y, por supuesto, tecnológicos», explica la socióloga Eva Fernández.
Los sociólogos siguen dos criterios para marcar los años que abarca cada generación:
- Influencia del periodo de socialización de las personas: el momento en el que los ciudadanos se ven marcados por su contexto.
- Acontecimientos históricos (lo suficientemente relevantes) que pueden condicionar el futuro de esos ciudadanos.
Eva Fernández recalca que los cortes no son los mismos para todos los países, pues factores como el haber nacido o no en un periodo democrático, pueden condicionar a cada generación. Aun así, cada vez las generaciones tienen un carácter más común a nivel internacional debido a la digitalización y la globalización.
Por otro lado, el psicólogo matiza que estas segmentaciones permiten también a las empresas desarrollar diversas estrategias para hacer estudios de mercado y marketing. También se pueden usar las identidades generacionales para desarrollar diversas políticas en educación, empleo, vivienda o salud, por ejemplo.

Las cinco generaciones
Actualmente se han diferenciado cinco generaciones en base a parámetros sociológicos, que a su vez son los que van definiendo el estilo de vida saludable que llevan.
La doctora Isabel María Paúles Cuesta observa que los hábitos saludables que desarrolla cada generación dependen de:
- Acceso a la información: las generaciones más jóvenes tienen acceso a una mayor cantidad de información sobre salud, bienestar y sostenibilidad.
- Tecnología: la disponibilidad de aplicaciones, dispositivos y redes sociales ayuda a las generaciones más jóvenes a monitorear y ajustar sus hábitos, lo que facilita el cambio hacia comportamientos más saludables.
- Contexto económico y social: las generaciones más jóvenes, que enfrentan incertidumbres económicas o problemas globales como el cambio climático, tienden a estar más motivadas para adoptar hábitos sostenibles y conscientes del medio ambiente.
- Cultura y educación: la forma en que se educa a las personas en cuanto a la salud, el bienestar y la productividad influye en la adopción de hábitos. Las generaciones más recientes han tenido más acceso a la educación sobre salud mental, física y social.
- Condiciones de salud globales: factores como pandemias (ej., COVID-19) y el aumento de enfermedades relacionadas con el estilo de vida pueden motivar a las personas a replantearse sus hábitos y adoptar comportamientos más saludables.
Además, la doctora añade que las generaciones recientes han experimentado un aumento en trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes debido a la mayor accesibilidad a la comida rápida y procesada, el estilo de vida sedentario y el estrés.
Desde la SEMG observan estos factores en las consultas médicas, donde los profesionales de la salud están viendo un mayor número de diagnósticos de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y dislipemia, entre otras. Por eso, «la prevención y educación en salud están siendo cada vez más esenciales para combatir esta tendencia», recalca la especialista.
La generación silenciosa (1928 – 1945)
Es la generación de mayor edad actualmente (97-80 años). Vivieron eventos de crisis económica, social y humanitaria como la Segunda Guerra Mundial y en el caso de España vivieron la Guerra Civil. Por ello, tienen muy arraigados los valores comunitarios de la familia, el matrimonio y el esfuerzo para sobrevivir a la escasez. Estos se los han transmitido a sus hijos (generación del «baby boom»), según la socióloga Eva Fernández.
«La generación silenciosa tiene más resistencia a acudir al médico hasta el punto en que el problema de salud se vuelve muy grave o incapacitante (…) Esta situación puede dificultar la detección temprana y el tratamiento efectivo de enfermedades y problemas de salud», explica la doctora Paúles Cuesta.
Baby Boomers (1946 – 1964)
Los «baby boomers» (78-61 años) reciben este nombre debido al repunte de la natalidad (baby boom) a lo largo del régimen franquista. Fue una generación que experimentó un crecimiento económico sin precedentes y cambios sociales significativos como el movimiento por los derechos civiles y la revolución sexual, indica la socióloga.
«Los baby boomers se enfrentan a grandes cambios sociales y vitales como la jubilación, además de las inseguridades económicas asociadas a sus cambios de rol social y personal. La soledad no deseada está creciendo cada vez más en esta generación, debido también a las preocupaciones sobre el sentido vital, la espiritualidad y la propia identidad. Al estar por encima de los 65 años, es cuando empiezan a desarrollarse problemas de memoria o demencias, del tipo alzhéimer (en alrededor de un 10 %)», observa el psicólogo.
Además, la responsable del Grupo de Trabajo de Estilos de Vida y Determinantes de Salud de la SEMG subraya que los hábitos de vida de esta generación (alimentación inadecuada, tabaquismo, alcoholismo y sedentarismo) podrían haber influido en el desarrollo de enfermedades crónicas a medida que han ido envejeciendo.
«También hay que tener en cuenta que las condiciones sociales de salud eran muy diferentes en esa época y el conocimiento sobre prevención y cuidado era más limitado«, recalca la doctora.

Generación X (1965 – 1980)
Esta generación es también conocida como «la generación perdida» o «la generación Peter Pan» (60-45 años). Son los que vivieron el nacimiento de internet a la vez que pasaron su infancia en la calle como los niños de antaño. Es la juventud de los años 80, que vivió en España «la movida y la ruta del bacalao«, describe la socióloga.
Su sentido de la responsabilidad provoca que el peso profesional les genere estrés y no sepan conciliar bien la vida personal con el trabajo, observa la doctora de la SEMG, que a su vez, explica que esto ha aumentado los trastornos relacionados con la ansiedad y enfermedades cardiovasculares.
«Se trata de una generación “sándwich”, pues tiene que cuidar a sus seres queridos mayores a la vez que ayudan a sus hijos con la salud mental, especialmente en temas relacionados con la autoestima. Las mujeres de esta generación también pueden estar pasando por cambios hormonales que afectan a su estado de ánimo relacionado con la menopausia, lo que les puede llevar a experimentar ansiedad y depresión», señala el psicólogo Juan Castilla.

Generación Y (1981 – 1996)
A este grupo generacional conocido también como «millenials» (44-29 años) pertenecen los primeros nativos digitales. «La vida virtual para ellos es una extensión de la vida real«, observa el psicólogo.
Además, la doctora explica que los millenials junto a otras generaciones (como la X o los «baby boomers») tienden a llegar a las consultas médicas con autodiagnósticos basados en información que obtienen de internet. Esto puede tener tanto aspectos positivos (mayor empoderamiento y colaboración con los médicos) como desventajas (desconfianza, ansiedad innecesaria y diagnósticos incorrectos).
«Los profesionales sanitarios deben ser conscientes de esta tendencia y trabajar para educar a los pacientes, validar sus preocupaciones y orientarles de manera efectiva para evitar malentendidos y asegurar diagnósticos adecuados», añade la doctora Isabel Paúles.
Generación Z (1997 – 2012)
También conocidos como «centennials» (28-15 años), han crecido en la era de las redes sociales, lo que ha determinado su forma de socialización. Su forma de comunicación se ve marcada por el uso de aplicaciones como Instagram, «X» o WhatsApp, explica la socióloga.
«Según un estudio reciente de 26 países, son 1,9 más propensos a tener problemas de salud mental y arroja el dato que el 50 % de esta generación recibe ayuda para enfrentar problemas de salud mental, y los requeridos eran ansiedad (un 42% de los encuestados), depresión (un 39 %), estrés post traumático o trastornos obsesivos compulsivos entre otros», indica el psicólogo.
La doctora añade que este aumento en las consultas de terapia se debe a que se trata de una generación más concienciada con la salud mental.
El psicólogo observa que el auge de la depresión y la ansiedad se debe en parte a la crisis económica, la globalización y la baja tolerancia a la frustración. Además, es una de las generaciones con mayor dependencia de ansiolíticos y antidepresivos, dados los componentes psicosociales.

Generación Alfa (2013 – presente)
A partir de este año, las generaciones que tienen entre cero y quince años pasan a utilizar el alfabeto latino.
El principal rasgo de los niños de hoy en día es que han vivido el covid durante su infancia, lo que ha tenido un impacto en su forma de socializar. Aun así, Eva Fernández recalca que las consecuencias se estudiarán con mayor profundidad a futuro.
«Los efectos varían según el entorno familiar, educativo y social en el que crecen, pero en general, es probable que esta generación haya desarrollado una relación más digital con el mundo, con nuevas
formas de interacción y una mayor conciencia sobre la salud y la seguridad», explica la doctora de la SEMG.
Sin embargo, también podrían enfrentar desafíos en el desarrollo de habilidades sociales presenciales, la gestión de la ansiedad y la adaptación al cambio constante. Por ello, la doctora señala que la clave está en un entorno equilibrado que fomente tanto el uso saludable de la tecnología como la socialización cara a cara y el bienestar emocional.



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